Cultura

Edipo lanza un ultimátum a la humanidad en el Festival de Mérida

  • Luis Luque y Paco Bezarra presentan, hasta el domingo, una versión del clásico de gran potencia visual y aliento metafísico

Alejo Sauras, en un momento de la primera función en el Teatro Romano de Mérida.

Alejo Sauras, en un momento de la primera función en el Teatro Romano de Mérida. / jero morales / Efe

Al arrancarse los ojos, Edipo, encarnado en un excepcional Alejo Sauras, lanza un ultimátum a una humanidad sumida en la involución y que, al igual que él, debe tomar una decisión mientras la llamas cercan un mundo obligado a actuar de forma drástica si quiere sobrevivir. En la sexta obra de la 67 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, que se puede ver en el Teatro Romano de la capital extremeña hasta el domingo y se estrenó la noche del miércoles, se representa la pesadilla de un Edipo metafísico, inmerso en la historia fantasmagórica de un hombre que huye de un destino al que irremediablemente se acerca poco a poco, pero que pese a todo es capaz de invitar al ser humano a que haga un ejercicio de introspección sobre su destino.

Bajo la dirección de Luis Luque y con texto de Paco Bezerra, un tándem con muchas tablas, este Edipo ofrece un planteamiento de gran potencia visual y lleno de un simbolismo que evoca, curiosamente, un futuro minimalista. En esta apuesta las grandes preguntas de la humanidad se mantienen y se elevan a través de un Alejo Sauras valiente, cuyo personaje -digamos la humanidad- debe tomar decisiones para evitar ser pasto de las llamas. La historia tiene como telón de fondo una Tebas multicultural que es utilizada como metáfora de un mundo onírico en el que coexisten distintas lenguas y razas. La trama comienza con el presagio de Yelmo, un personaje de nueva creación al que da vida Jonás Alonso y que se presenta ante Edipo para avisarle de las cadenas que tendrá que arrastrar y a las que él mismo se atará.

"Matarás a tu padre y yacerás con tu madre", ésta es la profecía de la que tendrá que huir Edipo el resto de su vida. Edipo cree que "la vida es un juego donde hay un destino para cada hombre", y huye del suyo para intentar evitar la terrible profecía. A modo de flashback, Edipo sueña con su enfrentamiento con la Esfinge (intepretada por Julia Rubio) mientras huía, el cual le permitió ser rey al salvar a la ciudad de la bestia con rostro y busto de mujer, patas de león, cuerpo de perro, cola de dragón y alas de pájaro, hecho que también le permitió casarse con Yocasta que en esta ocasión es interpretada por una majestuosa Mina El Hammani.

Mientras, la ciudad griega de Tebas se ve asediada por un fuego que únicamente podrá sofocar aquel que mate al asesino del anterior rey de Tebas, tarea comunicada por Creonte (Álvaro de Juan) que se ha personado ante los oráculos para que éstos dictaminen el destino del protagonista. Lo que Edipo desconoce es que él era hijo adoptado y que en un cruce de caminos mató -sin saberlo- al antiguo rey Layo, que también era su padre, hecho que le revela el oráculo de Tiresias que encarna Jiaying Li. Edipo se enfrenta, en fin, a la dualidad de ser a la vez el problema y la solución, la primera parte de la profecía que le atormentaba se había cumplido, y la segunda la descubrirá gracias a que el esclavo, representado por Andrés Picazo, le revela, con la ayuda del mensajero (Alejandro Linares), que realmente Yocasta es su madre.

Éste Edipo que presentan en Mérida Luis Luque y Paco Bezerra encarna las preguntas y las respuestas que van de la mano, y deja entrever que todos los seres humanos son, también, simultáneamente el problema y la solución. La historia de este personaje griego tiene más de 2.000 años, pero sigue plantea la complejidad del mundo actual. Finalmente, Alejo Sauras enseña al público que Edipo somos todos, y que al igual que él, todos deberemos sacrificar algo para que este mundo pueda sobrevivir a la especie humana.

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