Cultura

Fallece el irreverente actor Pepe Rubianes, maestro del monólogo

  • Conocido principalmente por su labor teatral desarrollada en Cataluña, encarnó al televisivo Makinavaja y se estrenó en la dirección teatral con 'Lorca eran todos'

El actor y director teatral Pepe Rubianes falleció ayer en su casa de Barcelona a los 61 años, a consecuencia de un cáncer de pulmón, que en 2008 le obligó ya a dejar las tablas, y que finalmente ha acabado con la vida de uno de los grandes cómicos de la escena española irreverente.

Rubianes, nacido en Villagarcía de Arousa (Pontevedra), aunque vivió casi toda su vida adulta en Cataluña, fue un actor de humor acerado y maestro de los monólogos, un género en el que brilló y abrió camino a las actuales generaciones de cómicos españoles.

El actor, conocido sobre todo por su labor teatral desarrollada en Cataluña, era también muy popular en el resto del país por sus monólogos y algunas de sus intervenciones televisivas, como el choriso Makinavaja.

Por su capilla ardiente desfilaron ayer numerosos amigos del artista, como los periodistas Manel Fuentes y Andreu Buenafuente, el actor Carles Flavià, o Joan Lluis Bozzo, director artístico de Dagoll Dagom, compañía en la que se inició Rubianes. El entierro será hoy en la más estricta intimidad, según deseos de la familia.

La enfermedad que ha acabado con la vida de este genio de la palabra le fue diagnosticada hace menos de un año, por lo que en abril pasado se vio obligado a suspender las representaciones de su montaje La Sonrisa Etíope en el Teatro Capitol de la capital catalana. Entonces, se pensó que sería un parón temporal, pero el rápido avance de la enfermedad hizo imposible su vuelta a los escenarios, aunque su voz en off se pudo escuchar todavía el pasado julio en el papel de Dios dentro del musical Monthy Python's Spamalot de la compañía Tricicle.

Rubianes debutó en el teatro profesional con Dagoll Dagom en los musicales No hablaré en clase y Antaviana, participó en la Operación Ubú, con Els Joglars y en 1982 emprendió su exitosa carrera en solitario.

Entre sus últimos montajes destaca Lorca eran todos en el que se estrenaba en la dirección teatral y donde rendía homenaje a Federico García Lorca y a los desaparecidos en la Guerra Civil.

Fue precisamente durante la promoción de esta obra, cuando el actor demostró una vez más que no tenía pelos en la lengua, ya que unas escatológicas declaraciones suyas en un programa de la televisión catalana contra la unidad de España le valieron una denuncia ante los tribunales que finalmente fue archivada.

La noticia de su muerte generó ayer una oleada de condolencias tanto de sus amigos y compañeros del teatro y la cultura, como de la clase política catalana. El dramaturgo y director de Els Joglars, Albert Boadella, aseguró que "tenía un gran aprecio artístico" por él y por "su sentido del teatro"; y aprovechó para recordar que Rubianes era "una excelente persona" y "un excelente actor".

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