Festival de Cine de Sevilla | Dovlatov | crítica

La cabeza contra el muro

Sergei Dovlatov en la película de Aleksei German Jr. Sergei Dovlatov en la película de Aleksei German Jr.

Sergei Dovlatov en la película de Aleksei German Jr.

Otro pesado fardo de German Jr., cuyo principal objetivo parece el de conseguir premios técnicos y ecuménicos tras abolir de sus recargados planos cualquier atisbo de fragilidad y liviandad. En Dovlatov, de nuevo, comparecen sus hipnóticas coreografías –la vida colectiva en el maduro terror soviético de los setenta–, las tomas largas y sinuosas –cortesía del polaco Lukasz Zal–, las atmósferas opresivas de bordes surrealizantes, esas señas de indentidad del viejo cine del Este que nunca evitó el cineasta y que en esta ocasión puede reclamar como plausible fuente de nostalgia de una época por otro lado abominable.

Algo menos famoso que el nobel Joseph Brodsky, otro de los que pulula entre los círculos infernales de esta particular semana soviética, Dovlatov se caracterizó por una indómita y lúcida ironía que German Jr. aplaca injustificadamente en su descripción del libérrimo escritor: viendo el filme, Dovlatov no pasa de donjuán pesimista y cariacontecido, inexpresivo testigo de un día a día sin escapatoria para los que no entran en el juego de las autoridades. Con idea de envejecerlo todo un poco más, German Jr. le dona una guadianesca voz en off al protagonista obteniendo que no haya ni sentido ni sentimiento posible que no quede mediado por la palabra (desde luego no literaria).

No falta un perejil en la reconstrucción, no hay extra sin su buen abrigo de época, ni mueble que atente contra las reglas de la cronología, sí algo que traspase el atrezzo y transmita el temblor del presente (pues también el pasado lo tiene), y que no sea, claro, una de esas miradas a cámara de soslayo o de frente, caducos resabios de modernismo con los que German Jr. se engaña, sobre todo, a sí mismo, lo que no está bonito en un hombre que ya ha superado los cuarenta. Con una década más, por ejemplo, hasta Wajda supo ser hortera y despreocupado y romper con los estilemas del Este a la hora de introducirse en el terror del totalitarismo comunista. A German Jr. la qualité se la van a tener que arrancar a la fuerza y entre varios.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios