Astola, Rafaé y Dipán tienen mucho fondo

Icónica Sevilla Fest

Anoche en la Plaza de España se reinventó Fondo Flamenco para hacernos vivir una ilusión mágica

Fondo Flamenco en la Plaza de España
Fondo Flamenco en la Plaza de España / Juan Carlos Muñoz

Pues ya se terminó. Icónica Sevilla Fest cerró sus puertas anoche y ya solo queda echar de menos a este festival, al que ya se había convertido en una sanísima costumbre volver casi noche tras noche durante un mes. Aunque no vamos a tener que esperar para su vuelta ni siquiera un año, sino tan solo siete meses, porque su tercera edición se celebrará, si finalmente no hay motivos que impidan los nuevos planes, entre junio y julio del 2023, esperando así potenciar todavía más la afluencia de visitantes foráneos.

El concierto de despedida corrió a cargo de Fondo Flamenco, el trío que componen los sevillanos Alejandro Astola, Rafael Ruda y Antónimo, que después de haber estado casi diez años separados, hace unos meses volvieron a reunirse para reverdecer viejos laureles con una última gira de conciertos, llamada Última cita, que anoche tuvo una nueva parada en Sevilla; en la Plaza de España esta vez, después de haber llenado el Cartuja Center en primavera. Con ellos Icónica cumple su promesa de programar cada año al menos una banda o artista local.

Pero lo que vimos aquí los 11.000 asistentes que nos juntamos no tuvo nada en absoluto que ver con aquello. Ni siquiera fue parecido a lo que han podido ver todos los que hayan asistido a conciertos anteriores de la gira, incluyendo los de la semana pasada. Cambiaron totalmente el enfoque del concierto, la manera de presentarlo, el repertorio, totalmente reinventado; hasta el vestuario, porque si antes iban vestidos de diseñador, aquí estaban en chándal y en cómoda ropa de ir por casa. Todo al revés de lo que esperábamos.

Fondo Flamenco
Fondo Flamenco / Juan Carlos Muñoz

El espectáculo comenzó en las pantallas, con Antonio Dechent convertido en El Mago de la Plaza de España y el concierto fue un teatro; todo nos pareció una especie de ilusión mágica. Aquí, los espectadores estábamos presenciando un ensayo que había tenido lugar en otro sitio, en otro momento, preparando este concierto del Icónica. Después del ensayo llegaron los bises, que, en realidad, eran el verdadero concierto. Y escuchamos canciones de Fondo Flamenco tan antiguas que parecían nuevas. Imaginaos una banda que tuviese visos de los Gipsy Kings, de Los Chichos y de Los Delinqüentes; pues en vuestra imaginación aparecería el Fondo Flamenco de anoche. Que, por cierto, la banda de respaldo estaba formada en una mitad por gente de los propios Delinqüentes y la otra mitad por músicos de los que les han acompañado toda la vida. De Cádiz, Diego Pozo, el Ratón que tanto tiempo ha acompañado a Astola en otras facetas musicales, a la guitarra flamenca; Rafael García, Er Teto, a la percusión, y a las palmas Manuel Morilla y Faé Ramos. De Sevilla, Sergio Gallardo en la guitarra flamenca, Manolo Nieto al bajo, Aitor Montoya a la percusión y Webo Rodriguez de pianista y palmero. Nada de batería, nada de guitarra eléctrica, nada de teclados adicionales; este no es mi Fondo Flamenco, que me lo han cambiao.

Desde el fondo musical de Entre dos aguas surgieron los acordes de Mi estrella blanca, que les sirvió también para terminar, porque no hay una más apropiadísima canción para una despedida como esta, con esos versos de el destino decidirá lo que en el futuro me espera; como le ocurrió a Machado, también Astola vio su alma en sueños, el primero reflejó la experiencia en un poema y el segundo en esta canción. Pero los sueños, sueños son. Y nada más apropiado también que unos compases por alegrías para introducir El misterio, que adquirió una dimensión mayor que la grabada tal como se hizo aquí, prácticamente abriendo el set, cuando lo habitual es que fuese la canción que lo cerraba. Por el contrario, aquí lo cerraron con la que hasta ahora lo abría, Ojalá, con ese te quiero que repite la letra, que sirvió para que Fondo Flamenco sellase la unión con los espectadores que llenaban el recinto, rendidos a ellos ya desde mucho antes de esa declaración de amor, desde que dos horas atrás comenzase una noche nostálgica y emotiva, de la que todos estábamos ávidos.

Entre esas dos canciones fueron metiendo Intento, Me encanta y Escúchame mujer, que fue todo un boom entre la gente, que se vino arriba de una forma increíble con ella. Mientras uno llamó a su madre y otro buscó un whisky discutieron el setlist que tocarían en la Plaza de España; canturrearon Siéntemeno esa, no; otra que tenga un poquito más de ritmo… Sergio, ¿tú te acuerdas de esta?… y se ponen a cantar Veneno… no, esa tampoco… Rompecabezas, esa sí, esa sí que es buena… y esa es la que cantaron. ¿Y pa luego, qué?, preguntó uno; unos cantes de ida y vuelta, contestó otro; barco p’acá, barco p’allá… cantiñearon una guajira y la convirtieron en Acariciándote. Terminaron esta parte del ensayo arrancándose con el Sarandonga; ahora había que hacer la prueba de vestuario y la sastra los puso bonitos, con trajes a medida. Mientras ellos tres se cambiaban, la banda se tocó un popurrí en el que cupieron Los Del Río, Camarón, los Gipsy Kings, Peret, Los Chichos, al que ellos siguieron con Perdóname, Princesa, Tu retrato y El último adiós.

Fondo Flamenco
Fondo Flamenco / Juan Carlos Muñoz

El Mago de la Plaza de España se hizo real sobre el escenario, y usó de su omnipotencia para hacer entender a la gente de qué iba realmente todo esto, aunque no estoy muy seguro de que lo consiguiese. La banda mientras, a lo suyo, venga Sarandonga y aquí no ensaya ni dios; mejor brindar por la gira más bonita de sus vidas y el vino, que tiene el vino, que alegra las penas mías. Con ¿Qué tal?, en clave más flamenquita, llegaron al mencionado Ojalá del final y se fueron del ensayo. Y el Mago de nuevo en su forma virtual se dirigió a nosotros desde las pantallas para decirnos que, de verdad, el concierto estaba a punto de empezar. Las pantallas se cambiaron al backstage y los vimos allí esperando a salir de nuevo, con su juerguecita montá; que si La pared del Bambino, el Cantinero de Cuba, Volando voy, el Bamboleo por rumbas, entre palmas y bailes; hasta que la fiesta se convirtió en solemnidad con el piano de Webo, ya en el escenario, desgranando las notas del Himno de Andalucía, ampliamente coreado.

Ahora empezaba el concierto real. Y tal como la noche anterior con Makandé, también Fondo flamenco interpretó una canción con el título de Sevilla, dedicada a nuestra ciudad, al sentimiento inexplicable de los sevillanos por ella, desde San Pablo a Rochelambert, que los barrios también son Sevilla aunque a veces se olvide y pesemos que solo son carne de las estadísticas del paro y la pobreza. Unas bulerías de la Venta de Vargas iniciaron la recta final con Vuelve, una declaración de intenciones que a estas alturas ya no nos hacía falta: somos Fondo Flamenco, Astola, Rafaé y Dipán, esta canción se la vamo’dedica a tó nuestros fans. Más apropiada era la letra de La borrachera, que siguió: cómo pasó todo, sin darme cuenta siquiera. Nos exhortaron con Dos días a ser felices: que la vida son dos días, y uno está lloviendo. Y desde ahora, una vez apagada la estela de la Estrella blanca, todos hicimos caso a O'funk’illo, que mientras todo el Fondo Flamenco saludaba respondiendo a los aplausos, nos atronaba desde los altavoces con Nos vamos pal ‘keli, desde donde, a partir de hoy domingo, ya tranquilos, reposados, y con el café bebío, vamos a empezar la cuenta atrás. Quedan 243 días para el Icónica.

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