Cultura

Francisco Peinado recrea el Lejano Oeste desde la galería Birimbao

  • El pintor malagueño regresa a Sevilla con 'La carreta', una exposición sobre la fiebre del oro que defiende el espíritu aventurero y la evasión en tiempos de crisis.

El pintor malagueño Francisco Peinado, uno de los maestros de la figuración española, regresa a Sevilla en su quinta colaboración con la galería Birimbao (Alcázares, 5) para ofrecer un luminoso y vibrante retrato de una sociedad empeñada por la crisis. Con la búsqueda del oro como hilo conductor, el artista plantea un homenaje al western y a la santería latinoamericana donde su mundo personal, plenamente surreal, bulle como nunca. Para Mercedes Muros y Miguel Romero, propietarios de esta céntrica sala que anoche se llenó de artistas y amigos en la inauguración de La carreta, "esta cita nos devuelve al Peinado más colorista. Sobresale el uso del dorado, que está presente en la mayoría de los cuadros, pintados entre 2009 y este año".

No es casual la abundancia de amarillos y ocres porque en La carreta el también dibujante y grabador malagueño se aventura en los paisajes polvorientos de aquellos buscavidas que intentaron amasar oro y terminaron tantas veces en la pobreza o poseídos por la codicia. Pero la apuesta de Peinado dista de ofrecer consignas políticas ni tan siquiera apela a la indignación reinante: más bien son guiños, entre cómicos y oníricos, los que conducen su mirada. "Quise inspirarme en el cine y evocar ese espíritu de aventura y contacto con la naturaleza a reivindicar en tiempos de crisis", declara el artista.

En esta nueva aventura, que aprovecha la estética del Lejano Oeste, con sus carretas, sus poblados precarios y esos jinetes capaces de atravesar puentes y campos de arena, Peinado construye un mundo paralelo donde su pintura irradia una energía especial a diferencia de anteriores exposiciones suyas, en las que la paleta era más sutil, suave y monocroma.

Otra característica de esta muestra es que los cuadros son muy matéricos. "Yo soy un pintor matérico pero me ha costado mucho descubrirlo. Y me gusta que esas partes más densas se alternen con otras más planas que le dan oxígeno al cuadro. Me interesa que la pintura tenga contrastes, color y elementos desiguales", comenta Peinado, que se siente "más liberado" gracias a la madurez -"llevo 50 años pintando de los 70 que tengo"- y disfruta creando más que antes. También resultan llamativos su uso del cartón piedra -"porque absorbe mucho y facilita el juego de la materia"- y del pequeño formato, que le permite "transportar fácilmente las piezas y ofrecer al público precios más asequibles en estos tiempos inciertos". Entre las excepciones, un lienzo sobre la Axarquía que es una de los trabajos más sobresalientes de este conjunto de 17 obras entre las que vuelve a incluir, como en ocasiones anteriores, un ingenioso autorretrato.

Francisco Peinado vivió en Brasil durante más de una década, en los años luminosos de la adolescencia y primera juventud. Sus padres emigraron allí en 1952 y él no regresó a España hasta que cumplió los 22 años, equipado para siempre con los colores y el imaginario latinoamericano, elementos que le dan a su pintura ese acabado entre naif y primitivista. En Sao Paulo llegó a cursar los primeros años de la Escuela Superior de Bellas Artes y protagonizó sus primeras exposiciones individuales. Luego, la vida le llevó por Andalucía -de la que es Medalla de Artes Plásticas 1992-, Alemania y Madrid, hasta afincarse definitivamente en Málaga, donde desde hace tres décadas mantiene abierto su estudio, muy cerca de su vivienda. 

Francisco Peinado: La carreta. Hasta el 30 de noviembre. Galería Birimbao. Calle Alcázares, 5. Más información: www.birimbao.es

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