GABRIEL DÍAZ & ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA | CRÍTICA Héroes que mueren cantando

Gabriel Díaz. Gabriel Díaz.

Gabriel Díaz. / D.S.

Bien conocido en la ciudad por sus numerosos conciertos dentro de agrupaciones como Vandalia o en otros coros, el contratenor pileño Gabriel Díaz, que recordemos, aún no había debutado como solista con la Orquesta Barroca de Sevilla para mostranos el estupendo estado actual de su voz y su amplio conocimiento del repertorio barroco y de sus exigencias vocales. Ha tenido que ser de carambola, sustituyendo a otro solista, como hemos podido disfrutar de este importante artista y de esta atractiva voz.

Díaz ofrece al oyente un timbre muy matizado, vellutato, como dicen los italianos; de perfiles redondeados, rico en armónicos en el centro y agudo, sin estridencias ni tonalidades metálicas en los ataques al registro superior, aunque con claros problemas para abordar las notas graves sin descolocar la voz. En el aria Gelido in ogni vena se apreció el abrupto cambio de color al descender y obligarse a emitir las notas con su voz baritonal originaria en vez de en falsete. Es el principal reto que deben afrontar los contratenores al cantar repertorios escritos para castrati.

Con todo, Gabriel Díaz pudo explayarse en la línea cantabile, en un legato muy controlado mediante el cual y gracias a un amplio fiato enlaza las frases con elegancia y sensibilidad. Sabe matizar el sonido mediante reguladores y acentuaciones cargadas de dramaticidad, como en la soberbia escena de Orlando. Y se desenvuelve bien en el terreno de las coloraturas.Junto a un siempre brillante Peñalver, la OBS fue calentando poco a poco hasta encontrar su potente sonido.

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