Joven Orquesta Barroca de Sevilla | Crítica

Ética y estética del trabajo

La JOBS en el Espacio Turina en la matinal del domingo 11 de abril.

La JOBS en el Espacio Turina en la matinal del domingo 11 de abril. / Luis Ollero

En su conmovedor Mortal y rosa, escribía Francisco Umbral: “Creo en la estética del trabajo, siempre superior a la estética del juego, y no digamos a la estética del ocio”. Cuando desde la política se proponen modelos educativos que igualan por la base y hasta el llegar a unos objetivos deseables lo convierten en opcional o escuchamos a figurones (también políticos, qué casualidad) que se permiten despreciar el trabajo desde sus siempre excesivos altavoces públicos, créanme que regocija ver a un grupo de jovencitos reunidos en el objetivo común de hacer música con rigor, porque ello requiere disciplina, humildad y esfuerzo, valores que cualquier sociedad que quiera prosperar debería defender por encima de ideologías e intereses particulares.

Algunos de estos chicos se dedicarán profesionalmente a la música y otros, no, pero eso no importa ahora demasiado. Esta escuela de perseverancia, aplicación, afán de superación y mejora personal los prepara para cualquiera que sea su dedicación en el futuro. Como muy bien dijo Ventura Rico en su breve pero emotivo parlamento esta es ya su victoria. Porque es el camino lo verdaderamente importante de un proyecto como este de la JOBS que desde hace once años viene defendiendo y dirigiendo de forma admirable Valentín Sánchez Venzalá

En ese camino se ha cruzado esta vez el mexicano Raúl Teo Arias que además de tocar con brillantez como solista un espléndido y desconocido Concierto de Giacomo Facco dirigió al grupo desde el puesto de concertino para conseguir una pulcra claridad de planos y un empaste más que notable (por momentos, como en la Allemande de Corelli,  me pareció milagroso), en lo que sin duda también influyó la presencia de los Solistas de la OBS en los primeros atriles de cada sección. Siguiendo a sus maestros, los jóvenes frasearon y articularon con sentido, especialmente en los tiempos rápidos, fugados o no, se permitieron lucir matices dinámicos con aceptable soltura e incluso alcanzaron a hacer de un Lento de Vivaldi un bellísimo instante de temblor y poesía.

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