John Williams: impriman la leyenda

Salir al cine

El libro-pack ‘The legend of John Williams’ reúne en 20 discos y 22 horas de música los 60 años de carrera del gran compositor neoyorquino

John Williams (Floral Park, New York, 1932).
John Williams (Floral Park, New York, 1932).

Aún no sabemos si la de Indiana Jones y el dial del destino será o no la última banda sonora de John Williams (Nueva York, 1932) para el cine. Sí sabemos que se rueda y ultima estos días el documental producido por Steven Spielberg sobre quien ha sido su más fiel aliado en la tarea de contar historias y emocionar al público a lo largo de casi 50 años y 29 títulos, de The Sugarland Express (1974) a la autobiográfica The Fabelmans (2022).

A sus 91 años, instalado ya por méritos propios en el panteón de las leyendas vivas de la cultura popular, el compositor recibe hoy el reconocimiento y el cariño del público en cada nueva aparición pública, y por fortuna siguen siendo muchas subido al atril y al frente de las mejores orquestas en los mejores auditorios del mundo, del Hollywood Bowl de Los Ángeles al Festival de Matsumoto en Tokyo, donde actuaba el pasado septiembre invitado por su amigo Seiji Ozawa.

Lo que nos ocupa ahora en esta celebración constante de su música es The Legend of John Williams, una edición de carácter monumental en la colección francesa ‘Écoutez le cinéma’ que dirige y produce Stéphane Lerouge y que cuenta ya con formatos similares dedicados a Michel Legrand, Maurice Jarre, Georges Delerue, Serge Gainsbourg o Ennio Morricone: un libro-pack con nada menos que 20 CD que aspiran, tarea difícil, a agrupar y condensar una de las carreras más largas y brillantes del cine mundial a través de sus colaboraciones más estrechas con directores, su relación con los distintos géneros, su faceta más experimental y vanguardista como compositor autónomo o estos últimos años de revisión y regreso a sus grandes éxitos en formato de concierto de la mano de solistas de renombre la violinista Anne-Sophie Mutter o el violonchelista Yo-Yo Ma.

Así, los dos primeros cds están dedicados a la labor de difusión popular de Williams de su música cinematográfica al frente de la Boston Pops, de la que ha sido director titular durante muchos años: además de las sagas de La guerra de las Galaxias, Indiana Jones o Superman, nos congratula encontrar aquí hermosas suites para títulos menos conocidos como Jane Eyre o cintas como Midway, Las brujas de Eastwick o Sólo en casa.

El tercer compacto nos descubre al joven Williams de sus primeros filmes en los sesenta, Checkmate, How to steal a million, Penelope, Now with my wife, you don’t y Fitzwilly, donde aflora la vertiente más jazzística y ligera del compositor, que ya entonces daba muestras de su facilidad melódica cuando aún firmaba como Johnny Williams. Una misma línea sigue su trabajo para Cinderella Liberty, de Mark Rydell, que se empareja junto a la Americana de The river en el cuatro CD del libro. En el quinto, encontramos al Williams brillante orquestador y guía de la acción espectacular en el cine de catástrofes, su otro gran filón comercial en los 70: Terremoto, La aventura del Poseidón y El coloso en llamas; en el sexto, las colaboraciones con Clint Eastwood (The Eiger sanction) y Robert Altman, esta última con los frutos más experimentales y contemporáneos de su carrera en el cine, especialmente en Images; y en el séptimo, sus westerns The Cowboys, The man who loved Cat Dancing y The Missouri breaks.

El octavo, dedicado íntegramente a las dos primeras entregas de Tiburón, el filme que lanzó su carrera, es el primero de los cinco que recogen algunas de sus colaboraciones con Steven Spielberg: E.T. el extraterrestre, Always y Hook en el noveno, la totalidad del primer Parque Jurásico y unas piezas de Minority Report en el décimo, La lista de Schindler completa en el decimoprimero y una selección de las cuatro primera entregas de la saga de Indiana Jones en el compacto número 12.

El tríptico histórico estadounidense de Oliver Stone Nacido el 4 de julio, JFK y Nixon conforma una perfecta alianza conceptual, tonal y musical en el disco 13, mientras que los aires irlandeses y folclóricos de Far and away, el filme de Ron Howard, se sostienen por sí solos en un único volumen. Sabrina, de Pollack, y Stanley & Iris, de Ritt, en el disco 15, también dialogan muy bien entre ellas en su elegancia y sofisticación compartidas para el drama y la comedia romántica, como también lo hacen los scores de La furia y Drácula para los artificios del thriller paranormal de Brian de Palma y los excesos barrocos de la relectura del mito vampírico de John Badham.

No hay que olvidar que Williams fue también el compositor, juguetón y satírico, de la última película de Hitchcock, Family Plot, que se incluye en un disco junto a selecciones de otras colaboraciones únicas con John Frankenheimer (Black Sunday), Frank Perry (Monsignor), Barry Levinson (Sleepers), Alan Parker (Las cenizas de Ángela) o Jean-Jacques Annaud (Siete años en el Tibet). Annaud es precisamente uno de los directores junto a Stone cuyas impresiones y recuerdos son recogidos en varias entrevistas exclusivas para el libreto de la edición.

Tres discos más completan el recorrido por seis décadas de talento: uno recupera íntegramente la edición Deluxe del álbum Across the stars recientemente grabado y editado por DG junto a la violinista Anne-Sophie Mutter, otro selecciona una serie de obras autónomas para concierto como Prelude and Fugue, Sinfonietta for winds, Violin Concerto no. 2 o Elegy for cello and orchestra, y el último, también el más singular, agrupa una serie de canciones y temas cinematográficos de Williams en nuevas versiones de Henry Mancini, Barbra Streisand, Vic Damone, Alan Bergman, Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Luciano Pavarotti o el contrabajista Kyle Eastwood, entre otros.

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