Residencias artísticas

Un oasis para la creación teatral

  • El municipio sevillano de La Rinconada, considerado un modelo por su gestión cultural, lleva casi treinta años apoyando con sus infraestructuras la creación escénica

Antonio Castro, director del Centro, y la delegada de Cultura, Raquel Vega, en el jardín de La Piñona.

Antonio Castro, director del Centro, y la delegada de Cultura, Raquel Vega, en el jardín de La Piñona. / José Ángel García

El sector de la cultura se ha visto duramente castigado por la pandemia, aunque los creadores atraviesan un periodo de verdadera efervescencia. En el teatro, uno de los principales problemas que denuncian es la falta de espacios adecuados para la creación y el montaje de sus obras.

En épocas pasadas, cuando existía el teatro de grupo, era habitual que cada compañía tuviera su sede, pero la aparición de estructuras mucho menos estables ha convertido el problema de encontrar una sala de ensayo en un drama que se vuelve tragedia en vísperas de algún festival –como la Bienal de Flamenco- en el que se producen varios estrenos al mismo tiempo y en un mismo lugar.

Hasta ahora, alquilar por horas alguna de las pocas salas existentes o llamar a las puertas de algún colegio generoso, o de algún centro cívico, eran las únicas alternativas.

Los políticos andaluces han tardado muchísimo en darse cuenta de que, además de subvenciones, hay otras formas de ayudar a los creadores, por ejemplo, facilitándole las cosas en aquellas fases que, por ser invisibles y diferentes en cada proyecto –el público solo conoce el resultado que se exhibe en el escenario- resultan más complejas de organizar.

Después de muchas reivindicaciones, la Junta de Andalucía ha convocado este año, en el marco del Programa Ágora, residencias artísticas de danza, teatro, circo y música, dirigidas a creadores y compañías profesionales mientras que el Ayuntamiento de Sevilla, por su parte, también ha puesto en marcha un programa de cesión de espacios para la creación. Entre estos, la Factoría Cultural, en el Polígono Norte, ha copado la mayor parte de las actividades.

En el ámbito flamenco, también hay que saludar este año la iniciativa “In progress”, ligada al ayuntamiento y al teatro malagueño de Torrox. El impulsor de este proyecto de residencias que él define como glocal (local y global), cuya convocatoria está abierta hasta el próximo día 1 de marzo, ha sido Miguel Marín, director del USA Festival y del London Festival.

Pero mucho antes de que llegara a las instituciones andaluzas este boom de las ‘residencias artísticas’, tan habituales en otros países, La Rinconada, a tan solo 12 km. de la capital y con unas magníficas comunicaciones, llevaba años ofreciéndolas. Incluso antes de que existieran sus espacios con programación estable: el Centro Cultural Antonio Gala, inaugurado en 1995 con un aforo de 290 localidades, y el Centro Cultural de la Villa, inaugurado en 2001 en el barrio de San José, que acoge una sala teatral para 447 espectadores, un Conservatorio Elemental de Música, un Museo de la Ciudad y varias salas de exposiciones.

Desde 1993, las compañías, sevillanas y no sevillanas, han encontrado un pequeño oasis en esta peculiar localidad que aúna dos núcleos poblacionales con un total de 40.000 habitantes.

El Centro Cultural de la Villa acoge cada año a una decena de creadores que necesitan un espacio para preparar sus estrenos

Uno de sus responsables es Antonio Castro, gestor cultural vocacional y director del Área de Cultura y de los dos Centros citados, además de responsable de la programación del Festival de las Artes Escénicas para la Infancia y de los Escenarios de Primavera.

Castro lo ha tenido siempre muy claro. “El ciclo teatral tiene cuatro fases: creación, producción, exhibición y consumo; y los teatros no pueden ser ya meros espacios de exhibición y consumo como han sido hasta ahora. Estamos obligados a facilitar el trabajo de los creadores, poniendo a su disposición nuestras instalaciones y nuestro personal y, cuando sea posible, nuestro dinero”, afirma.

Unas palabras que pronto llenaría de contenido ya que, tras la Expo 92, La Rinconada ofreció cobijo a todos los teatreros menesterosos de Sevilla, “okupando” espacios en desuso como las naves del Centro de Fermentación del Tabaco, hoy centro logístico de la Consejería de Cultura. En ellas, y más tarde en la llamada Nave 19, situada en un Parque Empresarial, ensayaron compañías históricas como La Jácara o El Velador, amén de un buen número de compañías de títeres (Maluka Peka, Buho & Maravillas…) que, además, almacenan y construyen en ellas sus materiales.

La bailaora gaditana La Piñona, residente estos días en el Centro Cultural de la Villa. La bailaora gaditana La Piñona, residente estos días en el Centro Cultural de la Villa.

La bailaora gaditana La Piñona, residente estos días en el Centro Cultural de la Villa. / Juanjo M. Fuentes

Con la apertura de los dos Centros Culturales, especialmente el de la Villa, se multiplicaron las residencias técnicas. En su bien dotado escenario han ensayado premios nacionales de danza como Israel Galván, de música, como la Orquesta Barroca de Sevilla, o de teatro, como Atalaya, así como grandes compañías, como las de Cristina Hoyos o el Ballet Flamenco de Andalucía, que han convivido con propuestas más pequeñas, ubicadas incluso en el hall, o más inusuales, como la danza vertical que B612 ensayó en su fachada.

En los últimos meses, este espacio ha sido testigo de la creación del último espectáculo de Isabel Vázquez El archipiélago de los desastres -en cuya producción también ha colaborado económicamente el Ayuntamiento de La Rinconada-, y actualmente, antes de pasarle el testigo a Leonor Leal, es la bailaora Lucía Álvarez La Piñona quien ocupa el escenario del Centro Cultural de la Villa mientras remodela su pieza Abril para presentarla en el próximo Festival de Jerez.

"Los teatros no pueden ser ya meros espacios de exhibición y consumo de espectáculos" afirma Antonio Castro

El éxito de estas colaboraciones descansa principalmente en la flexibilidad para adaptarse a las necesidades de los creadores(as) con residencias artísticas, técnicas o mixtas. A cambio, las compañías realizan una función en el Centro y colaboran en alguno de los muchos proyectos culturales de la localidad.

Para Antonio Castro, sin embargo, “lo más importante es el continuo trueque. Tener aquí a ocho o diez compañías residentes al año, más la programación normal de las salas –alrededor de 60 funciones al año en el Centro Cultural de la Villa- más la realización de algunos acontecimientos extraordinarios, como fue la celebración en 2004 de la Ista (la universidad itinerante de teatro que dirige Eugenio Barba) han constituido un auténtico master para todo el personal y para mí como gestor cultural”.

Isabel Vázquez en un ensayo de su último trabajo, creado en La Rinconada. Isabel Vázquez en un ensayo de su último trabajo, creado en La Rinconada.

Isabel Vázquez en un ensayo de su último trabajo, creado en La Rinconada. / Juan Carlos Vázquez

Esta flexibilidad, aún no condicionada por la burocracia, se mantiene, insiste Castro, “gracias al apoyo incondicional y al entusiasmo del Ayuntamiento, y en especial de la delegada de Cultura, sin los cuales sería imposible asumir, entre otras cosas, el aumento en los gastos de suministros y de personal que todo esto conlleva”.

Raquel Vega, delegada de Cultura y primera teniente de alcalde de La Rinconada, es, en efecto, uno de los pilares de la cultura rinconera y responsable en gran medida de que esta localidad sea hoy un verdadero modelo de gestión para el sector.

“El secreto –dice Vega- está en el esfuerzo y en la ilusión que ponemos en el trabajo diario. Hace años que la cultura forma parte del ADN de nuestro Ayuntamiento, vinculada a un Plan director a largo plazo, que incluye a todas las disciplinas creativas, con una inversión de siete millones de euros”.

La joven delegada, que trabaja en el Ayuntamiento desde 2007 al igual que el alcalde, el socialista Javier Fernández, reconoce que ha habido un crecimiento continuo en los últimos años. “Además de la actividad incesante de nuestros dos teatros, trabajamos con todas las disciplinas creativas. Entre otras cosas, hemos puesto en marcha el plan ‘Crea’, el proyecto ‘Semilla’ (con los centros educativos), un Centro de Artes Escénicas y Visuales, una auténtica incubadora para compañías semiprofesionales, la Estación de las Letras, un Semillero Artístico y ahora entramos en la segunda fase del ‘Plan Contigo’ en colaboración con la Diputación de Sevilla", continúa.

"Este año, además, se van a abrir dos nuevos espacios: La Casa del Flamenco y El Abrazo, un espacio multifuncional al aire libre que se sumará a la ya conocida Hacienda Santa Cruz…”, relata con entusiasmo la delegada.

Un panorama casi milagroso si se piensa que, a pesar de la crisis, han logrado aumentar el presupuesto de cultura en un 2%. “Algo que ha supuesto –afirma Vega- un trabajo titánico, porque si bien es cierto que tenemos un ayuntamiento saneado, mayoría absoluta (16 concejales de 21) y el respeto de todos gracias a la labor realizada durante años, en estos dos últimos años hemos tenido que hacer un sobreesfuerzo increíble para afrontar los gastos ligados a la Covid (limpieza, protocolos preventivos, etc.) sin tocar nuestros programas culturales; y lo hemos hecho todo a pulmón. En otras épocas hemos recibido mucha ayuda de la Junta, pero en esta crisis no hemos recibido ayuda comunitaria de ningún tipo”.

Los logros y la receta están sobre la mesa. A ver quién es el próximo que se anima.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios