Cultura

Liturgia sonora de la luz

Director: Abraham Martínez. Programa: Miserere de Gregorio Allegri; Stabat Mater de Domenico Scarlatti; Salve Regina de Arvo Pärt; Stabat Mater de Abraham Martínez y 'Lux Aurumque' de Eric Whitacre. Lugar: Iglesia de San Alberto de los PP Filipenses. Fecha: Viernes 30 de enero. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Experiencias de las dos últimas décadas, como los esfuerzos de Alonso Salas con sus diferentes conjuntos o la creación y vida, lamentablemente efímera, del Coro Barroco de Andalucía, han dejado un poso en Sevilla que permite la supervivencia de diferentes conjuntos que trabajan con un núcleo básico de cantantes perfectamente intercambiables entre todos los grupos, que terminan definiéndose por la personalidad de sus respectivos creadores.

Este Alqvimia Musicae de Abraham Martínez fue ambicioso en un programa con importantes obras antiguas, complementadas con piezas recientes que siguen la línea contemplativa de un Pärt o un Tavener. Martínez planteó su recital con una puesta en escena en torno a la luz: iglesia a oscuras, salvo un pebetero central rodeado de velas en el presbiterio, con los intérpretes situados en el coro, elevado en esta iglesia al final de la nave única, salvo en el Miserere, para el que se aprovecharon las tribunas laterales. La dramaturgia así creada, sugerente en detalles, tuvo como contrapartida la pérdida de contacto visual con los intérpretes, lo que relegó a la música al lugar secundario de la liturgia religiosa.

Musicalmente, los resultados fueron irregulares, sobre todo en las dos obras antiguas, un Allegri espléndido en los versos gegorianos (gran Emilio Gil), pero con algunos problemas de afinación en las voces agudas, y un Scarlatti intenso, pero al que faltó empaste y peso en los graves. Más equilibrada la segunda parte, con momentos de notable plasticidad y belleza, en especial en los pasajes más leves.

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