Crítica de Música

Lucida puesta en común

orquesta de cámara del festival

V Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Solista: José Luis Estellés, clarinete. Concertinos: Esther Hoppe y Kristóf Baráti. Programa: Sinfonía de cuerdas nº10 de Mendelssohn; Concierto para clarinete de Mozart; 'La oración del torero' de Turina; Divertimento de Bartók. Lugar: Sala Joaquín Turina. Fecha: Sábado 12 de septiembre. Aforo: Media entrada.

La oferta didáctica da al Festival Turina una dimensión relevante e ilusionante en el esencial trabajo de base, lo que de cara al público se aprecia en los conciertos que han tenido de protagonista a los alumnos y, sobre todo, en esta gran puesta en común de la matinal del sábado. Con profesores en los primeros atriles, el conjunto de jóvenes dejó una sensación magnífica. Bien parecen haber aprovechado el tiempo en esta dura semana de clases magistrales y preparación de sus actuaciones a tenor de ese sonido compacto, maleable y bien perfilado que salía de la escena.

Con Esther Hoppe de concertino fue muy apreciable la intensidad del Mendelssohn de apertura y correctísimo el acompañamiento al Concierto mozartiano, en el que José Luis Estellés volvió a mostrar la plasticidad de su fraseo y su habilidad para matizar el sonido en los límites de las gamas dinámicas. Muy expresivo el famoso Adagio central, con una cuerda de gran flexibilidad en el acompañamiento, pero sin caer nunca en el sentimentalismo. Kristóf Baráti ocupó el puesto de Hoppe en la segunda parte para ofrecer un Turina de magnífico empaste y honda entraña, a despecho de la impersonalidad del color. Muy intenso el Divertimento de Bartók, reforzados aún más los primeros atriles, con un oscuro y amenazador Molto Adagio de disonancias descarnadas y contrastes muy marcados entre solistas y conjunto, lo que incluso se enfatizó en un final de ritmo vivacísimo. Bravo. Sólo el trabajo de una semana con estos chicos justifica el ajustadísimo presupuesto del certamen.

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