Mística y pasión
Crítica de Música
La ficha
*** Alba Ventura. Integral de las Sonatas de Beethoven y Estudios de Ligeti. Alba Ventura, piano. Programa: Sonatas nº14 'Claro de luna', nº 17 'La tempestad' y nº23 'Appassionata' de Beethoven; Estudios nos. 6 y 10 de Ligeti; 'Cavatina' de Ricardo Llorca. Lugar: Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 26 de octubre. Aforo: Tres cuartos.
En el que ha podido ser su debut en el Maestranza e incluso en Sevilla (ni recuerdo ni he encontrado referencias de actuación suya en la ciudad), Alba Ventura (Barcelona, 1978) dio muestras de formidables dotes musicales y atléticas: un pianismo enérgico, poderoso,
sólido en los aspectos constructivos (algo esencial en una música como la de Beethoven), pero también con personalidad, lo que en un programa con tres de las sonatas más populares del genial maestro alemán no deja de resultar peligroso.
Lo mostró ya la pianista catalana en un primer movimiento de la Claro de luna trazado con una parsimonia casi extática, que se hizo auténticamente mística en el movimiento lento de La tempestad, en el que alargó silencios y jugó con el rubato con enorme libertad, creando expectativas casi de suspense cinematográfico, aunque con puntuales caídas de tensión y pérdida de la línea general.
Esa atención al detalle, que se apreció también de manera formidable en el arranque de la Appassionata, matizada con exquisitez en sus dinámicas, no afectó al rigor arquitectónico de las obras, en especial a los tiempos rápidos, en los que Ventura mostró incisiva mano izquierda (magnífica en el delicado Allegretto de la Claro de luna) y una poderosa y férrea voluntad de desentrañar también la cara épica y pasional de Beethoven, con acordes vigorosos y brillantes, acentos contundentes y una articulación limpia, que nunca perdió la claridad exigida.
La pianista española se aplicó además con seguridad y firmeza en el ingenioso bullir rítmico de los Estudios de Ligeti, el nº10 de indiscutible sabor minimalista, tanto como en las abruptas variaciones que Ricardo Llorca escribió en su Cavatina a partir de una grácil aria de Haendel.
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