Cultura

Parodia autodestructiva

Comedia paródica, EEUU, 2010, 76 min. Dirección y guión: Jason Friedberg, Aaron Seltzer. Fotografía: Shawn Maurer. Música: Christopher Lennertz. Intérpretes: Jenn Proske, Charlie Weber, Matt Lanter, Chris Riggi, Marcelle Baer, Ken Jeong. Cines: Ábaco, Al-Ándalus Bormujos, Arcos, Cineápolis, Cineápolis Montequinto, Cinesa Plaza de Armas, Cinesur Nervión Plaza, CineZona, Los alcores, Metromar.

Estaba cantado que más tarde o más temprano a la saga Crepúsculo le llegaría su correspondiente parodia posmoderna. Más aún cuando las dos últimas entregas de la serie basada en las novelas de Stephenie Meyer tenían ya de por sí un aplastante carácter autoparódico.

A diferencia de otros títulos similares (Friedberg y Seltzer también son responsables de las infumables Epic movie o Casi 300), Híncame el diente se basta y se sobra con el material original para perpetrar sus guiños y chistes malos sin necesidad de saquear más títulos del cine reciente o la historia entera del género de vampiros.

Esta unidad (sic) permite al menos que la cosa no se disperse y actúe tanto en el nivel narrativo, que se ríe alegremente del carácter y las poses de los tres personajes centrales de la saga, como en un plano formal, haciendo gags más o menos sutiles a costa del aspecto visual y la dirección de la película, pero también de su montaje, su música o sus tristes efectos especiales.

Más allá de estas circunstancias, que nos han permitido llegar hasta esta línea con cierto desahogo, Híncame el diente hiere la sensibilidad de dos tipos de público: el de los fans incondicionales de la saga, por el atrevimiento y la desfachatez de burlarse de sus ídolos adolescentes; y el de los que nunca se la tomaron en serio o buscan en la parodia algo de inteligencia subversiva, por la flagrante ausencia de gracia y por lo inerte de una operación que, mucho nos tememos, agrandará aún más esta pueril mitología popular de nuestro tiempo.

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