Cultura

Queen y la 'reina' abrazada al trono del rock

  • La banda y su incombustible legado, desarrollado en el aclamado ‘biopic’ Bohemian Rhapsody, siguen inspirando tributos como el que puede verse este fin de semana en Fibes

Actuación de Freddie Mercury con Queen en el estadio londinense de Wwembley. Actuación de Freddie Mercury con Queen en el estadio londinense de Wwembley.

Actuación de Freddie Mercury con Queen en el estadio londinense de Wwembley. / M. G.

¡Dios salve a la reina! Una estupenda banda argentina parafrasea con su nombre el himno punk de los Sex Pistols y rinde un tributo total con su música a Queen y a la más genuina reina del rock, el mercurial Freddie Mercury, un mito en el mundo de una música que ha hecho jaque a los burdos estereotipos (descerebrados, incultos, drogotas, malencarados, antisociales, amantes del ruido y el griterío, hasta satánicos...) establecidos entre el gran público de la mano de una película tan brillante como pertinente y necesaria: Bohemian Rhapsody.

Aunque los (lucrativos) homenajes no han dejado de sucederse por tierra, mar y aire, como quien dice, desde que el icónico vocalista falleció en noviembre de 1991, a los 45 años. El último de ellos, al menos en Sevilla, está estos días en cartel (desde el viernes hasta el domingo) en Fibes bajo el título Rhapsody of Queen, un espectáculo en el que una banda de rock y cuatro cantantes se turnan para repasar el cancionero de la banda británica con gran despliegue técnico y visual.

La legendaria banda se fundó en 1970 por su carismático cantante, Freddie Mercury; el guitarra, Brian May; el batería, Roger Taylor, y el bajo, John Deacon. Estuvo en activo hasta 2009 y pusieron patas arriba el rock con un estilo genuino, arriesgado, virtuoso y hasta voluptuoso.  

El embrión de Queen fue el grupo Smile, creado en 1968 por May y Taylor, con Tim Staffell como vocalista, que estudiaba en el Ealing Art College con Mercury, quien era un gran admirador de la banda. Por ello, pensaron de inmediato en él cuando Staffell la abandonó porque quería volar más alto. "Se veía venir que terminaría conectando con Brian y Roger, estaba clarísimo que sería así. Tenía mucha más dulzura en la voz que yo,  podía cantar cosas que yo no habría podido, era más melódico. Nunca tuve su talento para el espectáculo, como intérprete o como showman, Freddie fue posiblemente uno de los mejore de la historia".

El hombre que pudo reinar

Stafell, el hombre que pudo reinar, habla a toro pasado, pero la estrella emergente  de Mercury siempre irradió energía. Tímido, deportista, con gracia innata sin ir de gracioso, sus actitudes sinceras, a bote pronto, no exentas de histrionismo, hacían de él un buen amigo, y su prodigiosa voz le hizo carne de reconocimiento mundial.   

Su nombre verdadero era Farookh Bulsara y nació el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar, Tanzania, en la costa este de África. Desde muy niño mostró un inusitado interés por la música y sus padres lo llevaron a estudiar a la India en St. Peter’s School, donde comenzó a instruirse en el piano, por recomendación del director de la escuela.

Así que debutó en un escenario como pianista, con su primer grupo musical, del colegio: The Hectics, una banda amateur de rock and roll que se lucía en todas las fiestas y bailes escolares.

Luego llegó Smile, la antesala del estrellato, que pasó a llamarse Queen por sugerencia de de la voz cantante. Necesitaban un bajista y al fin dieron, en un bar, con John Deacon.

El logotipo del grupo lo diseño, cómo no, Mercury, inspirándose en los signos zodiacales de sus miembros: por eso aparecen dos leones, un cangrejo y dos hadas, por el artista, quien era Virgo.

Comienzo poco prometedor 

Sus comienzos  fueron duros. Queen grabó cuatro canciones con las que comenzaron a buscar con poco éxito una discográfica. Chrysalis Records les ofreció un contrato, que rechazaron por sus explotadores términos. Lo mismo pasó en un primer momento con el sello Trident, aunque finalmente firmarían contrato en 1972, pero sólo para grabarlos y representarlos. Así, faltaba un sello que los distribuyera. Este no aparecería sino hasta 1973, Elektra Records, que lanzó su primer álbum: Queen, que tuvo una buena acogida entre algunos críticos, aunque no tuvo mucho éxito.

En 1974, Queen se presentó en el Top of the Pops, donde tocó Seven Seas of Rhye. Esta presentación fue emitida por televisión, lo cual promocionó mucho el tema. Rápidamente, EMI lanzó un sencillo con la canción y con See What A Fool I’ve Been, con la cual permanecieron en el escalafón de las diez canciones más escuchadas en el Reino Unido durante al menos otras tantas semanas. Ese mismo año se publicó el segundo álbum de la banda, Queen II, que alcanzó el puesto número cinco de la lista inglesa. El grupo realizó de la mano de estos dos éxitos su primera gira, sin estar de teloneros, en el Reino Unido. En noviembre del mismo año, fue lanzado el tercer álbum, Sheer Heart Attack, que contenía la trepidante Killer Queen. Y primera gira por Europa, Estados Unidos y Japón al canto.

Queen se coronó a mediados de los años 70, cuando el glam rock estaba en su apogeo y el mundo conoció a un Freddie andrógino. Con sus proverbiales bodys de cuerpo completo y pecho descubierto aderezados con una larga melena; una imagen que dio un giro de 180 grados en los años 80 dando paso a un pelo corto y un gran bigote que se dejaban ver en lugares como San Francisco, con una subcultura abiertamente gay en la que los looks de hombres machos predominaban.

Con una enorme voz y no menos talento, antes de ser una estrella mundial arriesgó. Y ganó. El mayor ejemplo es Bohemian Rhapsody, con una estructura musical y fragmentos de ópera inéditos en el eléctrico mundo del rock, que no encajaba en la radiofórmula de las emisoras del ramo por larga y descolocadora.

Su gusto por el arte era tal, que siguió componiendo hasta poco tiempo antes de morir. En la música y en especial en el rock encontró el mayor cauce a su expresión y a su manera de romper esquemas, como con su rol como bailarín de ballet porque le apasionaba la danza. En 1979, Freddie actuó con el Royal Ballet...

Más allá del proscenio

También estudió diseño gráfico. Es que Queen no era una ni mucho menos una panda de zotes.

Es que, rompiendo el molde de los típicos músicos rebeldes a los que se les cae un libro de las manos, casi todos los miembros del grupo tienen un título de postgrado, salvo Mercury, que bien pudo tratarse su estupenda dentadura con su compañero a la batería, Roger Taylor, que estudiaba odontología antes de unirse al grupo.

Brian May brillaba más allá de su hipnótica guitarra: obtuvo un doctorado en astrofísica en el Imperial College y desde abril de 2007 fue elegido rector honorífico de la Universidad John Moores. Hasta colabora con la NASA. Como todo dios, ha pasado muy malos momentos. Sufrió de depresión a finales de los años 80, hasta el punto de considerar el suicidio, por razones como su divorcio, pensando haber fallado como padre y esposo, la muerte de su padre, la enfermedad de su entrañable compañero y sin embargo amigo Freddie Mercury...

El bajista, John Richard Deacon, creció en Leicestershire como el hijo mayor de un vendedor de seguros que siempre le motivó a dedicarse a la música. De todas formas, estudió Ingeniería electrónica, carrera que puso en práctica creando equipos técnicos para Queen, entre ellos, el amplificador Deacy (su apodo) Amp.

La película Bohemian Rhapsody da a entender que el secreto de la grandiosa voz de Mercury estaba en los enormes dientes del artista. Una teoría que desmontan los expertos. Los dientes son clave para la pronunciación y determinan la voz, el tono y las características de la misma junto a la lengua, los labios, las cuerdas vocales y la laringe. Tenía cuatro incisivos de más en el arco dental, que presionaban al resto de sus piezas dentales hacia afuera de la boca.

Según un estudio realizado por investigadores de Austria, República Checa y Suecia, su registro vocal era propio de un barítono, sin llegar a la calidad de un tenor. La voz de Freddie no surgió de su superdentadura, sino de su gran cavidad bucal, de las llamadas cuerdas vocales falsas, un par de membranas mucosas situadas encima de las cuerdas vocales, que le procuraban un timbre único.

Imposturas de 'Bohemian Rhapsody'

La de la dentadura es una de las imposturas y lagunas de la película respecto a la verdadera historia de Queen. 

La aclamada cinta no cuenta que en 1982, durante la Guerra de las Malvinas, la Junta Militar argentina "recomendó" a las autoridades de la radio que diesen prioridad a los artistas nacionales por encima de quienes cantasen en inglés. La sugerencia se convirtió en orden y afectó a músicos como Queen, Olivia Newton John o los Bee Gees, que fueron silenciados hasta 1983, con el retorno de la democracia.

O que el cantante hubiese cumplido 70 años en 2016, y para conmemorarlo la Unión Astronómica Internacional decidió cambiar el nombre del asteriode 17473 por Freddiemercury 17473. Por supuesto, el acontecimiento lo presentó al mundo el astrofísico más indicado: Brian May.

Bohemian Rhapsody tampoco se hace eco del memorable pasaje de Mercury con Diana de Gales. Muy amiga del cantante, un día de 1988 Lady Di le hizo una propuesta arriesgada: quería salir con él y sus amigos una noche por bares de ambiente de Londres. La nuera de la Reina de Inglaterra se puso una gorra, unas gafas de sol y una chaqueta militar para pasar inadvertida. Lo logró: toda la atención se la llevó el divo mientras ella llevaba las copas.

Otro importante detalle que no cuenta la película es que Brian May tuvo algo con Mary Austin (Lucy Boynton) antes de conocer a Freddie y convertirse en la mujer de su vida, que ha heredado casi toda la fortuna. De hecho, Mercury solo se atrevió a comenzar a salir con ella después de que el guitarra le diera luz verde.

Ha habido muchas quejas respecto a la homosexualidad de Mercury, ya que obvia su sórdida legión de amantes y sus numerosas aventuras sexuales en aras de la codiciada calificación comercial de apta para todos los públicos.

Lo que si muestra el biopic es la participación de la banda en el megaconcierto Live Aid, celebrado el 13 de julio de 1985 y, sobre todo, el momento en el que Mercury cuenta al resto de la banda que tiene sida. En realidad, se enteró de su enfermedad entre 1986 y 1987 y fue un día antes de su muerte (24 de noviembre de 1991) cuando lo reveló al mundo.

Un mundo, el del rock, que guardará para siempre en su retina el monumental concierto de Wembley, una causa benéfica contra el hambre que recolectó más de un millón de libras y que fue visto en todo el planeta. Fue la consagración definitiva de Queen y de su reina, que quedó abrazada para siempre al trono del rock con 20 minutos de memorable actuación, lo mejor de la película.

"Queen fue absolutamente la mejor banda del día. Tocaron lo mejor, tuvieron el mejor sonido, usaron su tiempo al máximo. Simplemente fueron y aplastaron . Fue el escenario perfecto para Freddie: el mundo entero. Y él podría ponerse en el escenario haciendo We Are The Champions. ¿Qué tan perfecto podría ser?", se pregunta el organizador del evento, Bob Geldolf, el que fuera cantante de The Boomtown Rats, al que no le gustaban los lunes como recordarán los más provectos.

¡Dios salve a la reina!, por favor.

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