CONCIERTO Concierto de AC/DC en Sevilla, todos los detalles

Icónica Sevilla Fest

En España lo llamamos encanto

  • Asistir a un concierto de Rigoberta Bandini se ha vuelto una experiencia fascinante

  • La artista repasó en el Icónica Fest los éxitos que han labrado su corta pero intensa carrera

Rigoberta Bandini en la Plaza de España

Rigoberta Bandini en la Plaza de España / José Ángel García

En comparación con los 10.000 espectadores de la noche anterior, los más de 3.000 que se reunieron anoche ante el escenario de la Plaza de España para asistir al concierto de Rigoberta Bandini dentro de la programación de Icónica Sevilla Fest pueden parecer muy pocos. Pero es una buena cifra para una artista que tiene todavía a sus espaldas una trayectoria corta y que en los últimos meses esta era la tercera vez que visitaba nuestra ciudad. La trayectoria ha sido corta, como apunto, pero intensa; Rigoberta todavía era Paula Ribó hace poco más de dos años y nada más comenzar con su alter ego sobrevino la pandemia que lo dejó todo parado. Pero cuando su canción In Spain we call it soledad se hizo viral en las redes sociales, Rigoberta Bandini comenzó a ser un nombre muy familiar en los ámbitos musicales, para extenderse poco después a todos los demás. Ahora anda inmersa en una gira, Rigotour, del que este de Sevilla era el segundo concierto, que sirve de apoyo a un disco recién editado que, aunque tiene algunas canciones nuevas, le sirve como marco para todo lo que ella ha considerado indispensable durante su carrera, y así cerrarlo y comenzar otra etapa. Ese disco comienza con la mencionada canción que, sin ser la primera que lanzó, lo inició también todo. Y así fue como dio comienzo también su concierto de anoche.

Y desde ahí continuó la Fiesta que da título a la canción con la que siguió, tras haber comenzado el concierto con esa In Spain we call it soledad. Todo se iba desarrollando exactamente igual que lo recordábamos de aquella primera vez que vino a la pradera del CAAC. Y todos estábamos ya en armonía con ella, con su pareja en los beats, Esteban Navarro, con los sustitutos de sus primos en estos conciertos, Stefano Macarrone y Berta Gratacós en la segunda voz, con las bailarinas, y el impulso que había tomado la hizo viajar ya a una buena velocidad de crucero, por lo que no importaba que ahora nos cantase Canciones de amor para ti, una de las nuevas, de las que el público no conocía mucho más de que el cuidado de su hijo Nico es el culpable de que a ella se le quemen los huevos fritos. Samples de la palabra fuck fueron la base de Fuck Fuck Fuck Poem y todos los ánimos se nos vinieron arriba de nuevo antes de que Rigoberta nos mostrase una de esas maneras en que las canciones se retuercen a base de vueltas de tuerca hasta que uno nunca sabe ya cual fue su origen. Cuando tú nazcas fue el single que siguió al de Soledad y con su hijo Nico en mente, todavía sin nacer, Rigoberta le metió ritmos electrónicos a una canción de Mocedades que había encontrado entre los discos de su padre, que a su vez este grupo había adaptado de una partitura de Beethoven. Podemos decir que no deja de ser chunda chunda como el que nos golpeaba desde los discos de Luis Cobos, pero con una pátina actual que lo hace más atractivo y que a los oyentes de más edad no nos dé mucha vergüenza movernos al ritmo de los golpes de bombo.

Es curioso echar un vistazo sobre las cosas que fueron referencia de Paula antes de ser Rigoberta y la mayoría de las claves las encontramos en la canción que siguió, Julio Iglesias, que le sirvió para darnos un poquito de ojana recordando que su padre hizo la mili en Sevilla. En ella aparecieron menciones a De niña a mujer, a Soy un truhán soy un señor, a Georges Moustaki, Gilbert Bécaud, canciones de François Hardy, cine de Sorrentino, asistencias al festival de Benicàssim con sustancias no del todo legales. Rigoberta la interpretó en clave melancólica, el estado de ánimo que tenemos todos cuando recordamos aquellas cosas que ya han pasado para siempre, un estado que es el que tenemos la mayoría de las veces cuando ya no nos apetece tanto salir por ahí de marcha como quedarnos en casa viendo una serie y comiendo una pizza. De eso iba la siguiente canción, Tú y yo, siguiendo esa línea intimista marcada con la anterior. Y todavía continuó con Que vivir sea un jardín, otra de las nuevas, una nana sobre los sentimientos revolucionados de convertirse en madre.

Rigoberta Bandini Rigoberta Bandini

Rigoberta Bandini / José Ángel García

Pero que nos quiten lo bailao; se terminó la nostalgia y el entusiasmo colectivo se disparó de nuevo con A ver qué pasa y tras pasar por una etapa valle con A todos mis amantes, volvimos a entrar en el deliro con Perra, con los rapeos de Rigoberta; una catarsis que los hombres no podemos apreciar en su justa medida. Mi acompañante, mujer, madura, más cerca de los cincuenta que de los cuarenta, me decía: Jose, lo siento por ti, tú no eres mujer y no sientes esto, no puedes percibir lo que para nosotras significan esas palabras y su manera de decirlas, te estás perdiendo algo grandísimo. Siguió el inicio y vuelta atrás que fueron los acordes de piano de Too many drugs para desembocar en Ay mamá, en la que sí, se sacó los pechos fuera, y un inmenso popurrí de totum revolutum, en el que tuvieron cabida Rocío Jurado, El Rey León, Sergio Dalma, Mocedades, Massiel, que nos llevó a Así bailaba y el gran coro de voces espontáneas de gente que ha crecido escuchándole a los Payasos de la Tele el estribillo del que la canción ha sacado (algo parecido a) su nombre. Rigoberta le da la vuelta a su significado, el de una canción machista en la que la niña no podía bailar porque tenía que lavar, que planchar, que coser, que barrer; para convertirla en un alegato en el que todas esas obligaciones impuestas se supeditan a lo que la niña realmente quiere hacer; lo mismo que todos nosotros esta noche: bailar. ¿Hay alguien por ahí que todavía tenga ganas de bailar?, preguntó Rigoberta. No tengo que decir cual fue la respuesta generalizada de las voces de la audiencia.

Aires del Aleluya de Aute al inicio de los bises, con la canción que le da título a su disco actual, La Emperatriz, y Rigoberta transfigurada en Beth Gibbons llevando el trip hop a otra dimensión, que se convirtieron en desvarío, en disparate, en perturbación de todos los ánimos con el espectacular final de ritmos house de, ahora sí, Too many drugs y los remixes con que finalizó, con cabida especial de los de Franco Battiato, uno de sus mayores referentes musicales, según me confesó en una reciente entrevista. Asistir a un concierto de Rigoberta Bandini se ha convertido en algo fascinante. Anoche lo corroboramos. Esperemos que la nueva línea musical que adopte con la entrada del nuevo año no la aparte demasiado de las explosiones que provoca ahora.

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