SUSANA CASAS & TOMMASO COGATO | CRÍTICA Femenino plural y romántico

Susana Casas y Tommaso Cogato Susana Casas y Tommaso Cogato

Susana Casas y Tommaso Cogato / ACTIDEA

Tres mujeres, unidas entre sí por lazos de amistad y de admiración; tres almas llenas de sensibilidad y dotadas del espíritu creador; tres heroinas que tuvieron que enfrentarse a las barreras culturales que circunscribían a la mujer compositora al ámbito doméstico, a los pequeños salones. A pesar de ello las tres, Fanny, Pauline y Clara, no se dejaron vencer por el peso de la opinión y liberaron su fiebre creadora.Girando alrededor del bicentenario de Clara Schumann, el penúltimo concierto de este ciclo nos ofreció la posibilidad de acercarnos al mundo de la canción de manos de estas tres compositoras. Lástima que unos excesivos parlamentos por parte de Casas obligasen a cercenar buena parte de las obras de Clara Schumann, que al fin y al cabo era la homenajeada.

Por fortuna, la menguada parte musical de la noche alcanzó un muy alto nivel artístico. Casas abrió su primera intervención con una fuerte carga expresiva en su fraseo y con un notable uso de reguladores que aquí, como en otras canciones, le permitían tocar con su voz la sensibilidad del oyente. Voz cristalina y brillante, que igual se encarama con descaro en la zona aguda que enlaza con naturalidad la primera región grave. Eso sí, debería controlar su tendencia a la sobreactuación y al amaneramiento.

Cogato, desde su aparente segundo plano, dialogó con la voz desde la seguridad técnica, desde la claridad en la articulación y desde la sutilidad en el fraseo, con gradaciones de colores como los desplegados en Marie et Julie.

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