Candela Fernández, una cómica seria
#LeonorVive | Crítica de teatro
La ficha
**** ‘#LeonorVive’. Producciones Circulares. Autor: Antonio Hernández Centeno. Dirección: Antonio Campos Bernal. Intérprete: Candela Fernández. Dirección de arte: Nacho Lobato. Espacio sonoro: Santi Martínez. Diseño de iluminación: Manu Madueño. Diseño gráfico y proyecciones: Carmenadestiempo. Coreografía: Juanfra Juárez. Construcción de escenografía y atrezzo: Mh Carpinteros / Cristina Cube. Ayudante de dirección: Carmen Campos. Fotografía y vídeo: Agustín Hurtado – La Buena Estrella. Distribución y comunicación: Marta González. Confección de vestuario: La Costurería TG. Marketing y comunicación: Alberto García. Ayudante de producción: Clara Guinart. Meritoria de producción: Marina López. Producción ejecutiva: Elías Sevillano. Lugar: Sala Cero Teatro. Fecha: Jueves, 5 de marzo de 2026. Aforo: Completo (Agotadas localidades).
El estreno de #LeonorVive se convirtió, anoche jueves, en un acto social que unió a gran parte de la aristocracia teatral sevillana en torno al nuevo espectáculo de Producciones Circulares, el sello de productora de Sala Cero Teatro. Recepción a la entrada, solo faltaba una alfombra roja, expectación en la sala y posterior ágape culinario a la salida. Sin duda, un sello que viene impregnado desde el espíritu que emanan sus gestores, Elías Sevillano y Ángel López, que han sabido conectar con el público a través de una comedia, muchas veces comprometida, pero siempre conociendo y adivinando el pálpito de sus espectadores.
En esta línea se enmarca la nueva obra escrita por Antonio Hernández Centeno, quizás el autor andaluz que mejor sabe captar la necesidad de un público que quiere salir feliz de un teatro sin que lo hayan tratado como un indocumentado. El teatro de Hernández Centeno es ese teatro que siempre ha faltado en las salas privadas andaluzas donde se premiaba cierta ‘trascendencia’ que impedía que lo que era normal en las carteleras de Madrid, Barcelona, Londres o París lo fuera en las nuestras. Ahora, con voz propia, podemos asistir al teatro bien hecho, bien interpretado contando historias cercanas que nos hacen sentir mejores.
En 2021 Centeno estrenó El viaje, una autoficción en la que narraba un travel a el Reino Unido tras una crisis personal y profesional. En su periplo iba descubriendo lugares y personajes y uno de ellos fue el de Leonor de Castilla, que ya fue interpretado por Candela Fernández. Ese personaje pedía a gritos que fuera desarrollado y conocer más de su historia.
La famosa frase “un niño, una boda, un reino,… una niña, una boda y otro reino más” o la explicación más clara de cómo ejercer política a través de las alianzas matrimoniales ha vuelto a dar juego en este spin-off que reivindica a una infanta castellana, Leonor de Castilla, hija de Fernando III el Santo y hermanastra de Alfonso X el Sabio. Casada con trece años con Eduardo I de Inglaterra tuvo 15 hijos (muchos murieron a edad temprana) y fue, sencillamente, ocultada de la historia de nuestro país aunque gobernó 20 años y los reyes actuales de Reino Unido formen parte de su linaje.
Antonio Hernández Centeno nos presenta el fantasma de Leonor que vaga por el castillo de Caernarfon y se hace visible ante un grupo de turistas españoles.
Empieza aquí una desternillante fábula en la que la infanta castellana cuenta, sin pelos y señales, su relación con Eduardo I, sus múltiples y satisfactorias relaciones sexuales y sus aportaciones a una corte donde reinaba la suciedad.
Para que este monólogo llegue a buen puerto es necesario una actriz de pies a cabeza, cómica seria, como es Candela Fernández. Leonor ya siempre tendrá su rostro. Demuestra una vis cómica y una versatilidad inusitada que Antonio Campos ha sabido modelar desde su fina dirección. Candela posee un total dominio de su cuerpo y una entrega absoluta con la que combina su estado regio con la mujer empoderada que lleva dentro y que no reniega de los placeres de la vida.
Reivindicativa, dueña de su vida, Leonor-Candela, vista desde el siglo XXI, es una mujer fuerte que defiende a su hijo, Eduardo II cuando le habla de su homosexualidad y que cuestiona si es mejor ser rey honesto o ser un rey corrupto. Todo desde ese humor blanco y sexual que destila Centeno.
Candela Fernández está apoyada por las grabaciones en vídeo de Carmenadestiempo que representan la fantasmagoría de su aparición ante el grupo, insoportable, de turistas. Y funciona bien la escenografía y dirección de arte de Nacho Lobato que provoca alguna que otra sorpresa durante las apariciones de Leonor.
La magia de #LeonorVive está en el trabajo bien hecho, en la honestidad de querer acercar un personaje histórico desde la perspectiva actual donde ni los derechos de las mujeres ni el amor libre pueden ponerse en cuestión.
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