También hay otras grandes orquestas en Andalucía

Andrés Moreno Mengíbar

26 de febrero 2009 - 05:00

Apuntes para la Séptima Modernización (o la Octava, que ya he perdido la cuenta): no sólo con programas de aprendices de folclóricas, de niños repipis o de abuelos ligones se articula culturalmente Andalucía. También con las orquestas sería posible crear un marco musical netamente andaluz más allá de las manifestaciones de toda la vida. Porque parece mentira que hayan tenido que pasar casi diecinueve años desde que la Junta crease sus orquestas para que éstas comenzasen a darse a conocer cada una en la casa de las otras. Es de risa, lo sé, pero en este tiempo, al menos en Sevilla, antes hemos podido conocer a orquestas rusas, italianas o americanas que a las de Granada, Málaga o Córdoba. Así que bienvenida sea la visita, en el abono sinfónico, de la agrupación granadina.

Una buena oportunidad, además, para vacunarnos de los efluvios de la euforia localista ("Una de las ocho mejores orquestas del mundo", ¿recuerdan?) y valorar en su justa medida lo que tenemos. La OCG tiene, por ejemplo, unos metales que ya los quisiéramos, así como la flexibilidad y la sintonía con el Clasicismo que tanto desearíamos para la ROSS. Junto a un soberbio final de Don Juan, habría que detacar el sonido y la articulación ágil de un Beethoven exento de densidades ahistóricas, transparente y enérgico.

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