Allende | Crítica de teatro

Una ópera para Salvador Allende

Salvador Allende se dirige a las masas en la propuesta de Jessica Walker

Salvador Allende se dirige a las masas en la propuesta de Jessica Walker / M.G.

La chilena Jessica Walker, con una prolífica carrera de investigación a sus espaldas, lleva afincada en Barcelona desde 1999 donde ha creado el Laboratorio Escuela de Expresión Corporal Dramática y desarrolla una ingente labor creativa basada en la presencia viva del actor, la emoción y la honestidad en sus propuestas. Sus montajes exhiben un trabajo de experimentación que se adentra en el diseño corporal y en un viaje orgánico de sus actores.

Sevilla todavía recuerda su alababa propuesta, Altazor, inspirado en el poemario de Vicente Huidobro, en la séptima edición del CENIT de 2015 con la que obtuvo los premios al mejor espectáculo, puesta en escena e interpretación y que causó una profunda impresión en los que pudieron asistir al momento mágico que significó aquella actuación.

Desde entonces han estrenado Hamletología (su tercer y, por ahora, último acercamiento a la obra de Shakespeare que también pudo verse en su casa hispalense, el Teatro TNT); Así habló Zaratrusta y Helen.

El montaje que se presentó anoche, dentro del XIII Mitin (Muestra internacional de teatro de investigación dirigida por Ricardo Iniesta y organizado por Teatro TNT) es un acercamiento a la figura de Salvador Allende, figura fundamental en la historia de Chile.

Jessica Walker ha ideado una imponente propuesta a la altura del personaje que fue el primer marxista que llegó a la presidencia de un país (Chile) gracias a unas elecciones libres. Con nueve intérpretes en escena, fiel a su propio estilo de teatro en la vanguardia, instalado en la experimentación continua, Walker desgrana no sólo la historia de Allende, que da título al espectáculo, sino que llega casi a nuestros días analizando los flecos que todavía siguen sin cerrar de aquellos tres años de gobierno socialista y del posterior golpe de estado que llevó a Pinochet al poder y a Chile a uno de sus momentos más negros como país.

En su reivindicación por lo que significó Salvador Allende y la propia historia contemporánea de Chile, el Laboratorio Teatro recurre a figuras imprescindibles de la cultura de su país: el cantautor Víctor Jara, torturado y asesinado durante el golpe de estado y los poetas Pablo Neruda y Pedro Lemebel.

Uno de los momentos de la obra 'Allende' Uno de los momentos de la obra 'Allende'

Uno de los momentos de la obra 'Allende' / M. G.

La obra destila amor por su país y adquiere un carácter casi enciclopédico al querer cubrir el máximo de áreas que ayuden a comprender lo que ocurrió en aquellos años de ilusión, de guerra fría, de intereses liderados por Nixon, de vidas privadas truncadas.  La obra se sucede en un ritmo imparable donde el trabajo de cuerpo de sus intérpretes es puesto al límite creando imágenes bellísimas unas, aterradoras otras, que lo dimensionan hacía el espectáculo total. Una ópera en la que Jessica Walker, desde el mismo escenario, ejerce como directora de orquesta.

Música en directo y proyecciones al tiempo que la desnudez tanto física como interpretativa de sus intérpretes se ponen al servicio del homenaje de un hombre, Salvador Allende, y un país, Chile.

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