La 'dulce venganza' de Maite y Jorge, Viento Sur

Crítica de Teatro

Javier Paisano

24 de noviembre 2017 - 02:44

La ficha

**** 'Woyzeck'. Viento Sur Teatro. Autor: Georg Büchner. Adaptación: Jorge Cuadrelli. Dirección: Jorge Cuadrelli y Pepe González. Coreografías: Ángela G. Olivencia y Kako Domínguez. Intérpretes: Pablo Muñoz, Eloína Marcos, Edu Bulnes, Pepe González, Fernando Moreno, Maite Lozano, Jorge Cuadrelli, Montaña García, Ana Jiménez, Ángela G. Olivencia, Kako Domínguez y César Vicente. Escenografía: Jorge Cuadrelli. Visual-art: Martafora. Iluminación: Jerónimo Cuadrelli. Vestuario: Juana Guerrero. Música: Mallorie Smets, Marc jejeune y Painé Cuadrelli. Producción: Maite Lozano y Rocío Cuadrelli. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Jueves, 23 de noviembre de 2017. Aforo: Casi lleno.

Viento Sur celebra sus veinticinco años con el estreno de Woyzeck en el Teatro Lope de Vega de Sevilla. Tras años de trabajo denodado creando su propio teatro-escuela en el barrio del Tardón, de haber instruido varias generaciones de actores y actrices que se han convertido en referentes nacionales, tras sufrir la incomprensión por su teatro artesanal (poco dinero ha habido en sus producciones) interpretado por sus alumnos lo que llevaba siempre al equívoco de si estábamos ante una escuela o una compañía profesional, tras montar El Corral de Comedias y crear eventos como el Don Juan por la calles de Sevilla... Después de cinco lustros, el tándem formado por Maite Lozano y Jorge Cuadrelli estrena una superproducción de once intérpretes, con una excelente factura de vestuario, música e iluminación y un acertado trabajo de vídeo que glosa la oscura historia expresionista que dejó sin terminar su autor, Georg Büchner. Este retrato de la pobreza, del individuo débil del que todos se aprovechan, de ese conejillo de indias que se somete a experimentos científicos que lo llevan a la esquizofrenia fascina a los dramaturgos por sus enormes posibilidades. Cuadrelli ha tomado sus opciones y acierta en las interpretaciones de sus actores, maravillosa Eloína Marcos, y en la estética, aunque olvida la locura de Woyzeck y el final adquiere un desenlace que culpabiliza a la mujer y que me parece intolerable en los tiempos que corren.

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