Yolanda Sánchez Domínguez | Directora de La Casa de los Pianistas

"Quiero ofrecer algo diferente y complementario a los conservatorios"

  • Esta pianista cordobesa afincada en Sevilla dirige desde el pasado mes de septiembre en el barrio de Santa Cruz un proyecto que conjuga la faceta didáctica con la pequeña sala de conciertos

La pianista y profesora Yolanda Sánchez Domínguez (Priego de Córdoba, 1972). La pianista y profesora Yolanda Sánchez Domínguez (Priego de Córdoba, 1972).

La pianista y profesora Yolanda Sánchez Domínguez (Priego de Córdoba, 1972). / José Ángel García

En pleno barrio de la Judería puede verse desde el pasado mes de septiembre un nuevo establecimiento. La Casa de los Pianistas es un proyecto novedoso en la ciudad que conjuga la faceta didáctica con la pequeña sala de conciertos con una programación variada e imaginativa, siempre con el piano como protagonista. Yolanda Sánchez Domínguez, pianista, es su creadora y directora.

–¿De dónde nace la idea de La Casa de los Pianistas?

–La idea me viene desde hace mucho tiempo, siempre he querido montar algo así por mi cuenta. He trabajado muchos años como profesora en los conservatorios andaluces; también en escuelas de música privadas, en el Centro Norteamericano y en la Universidad de Sevilla, donde impartí clases en el Máster de Enseñanza Secundaria y de Didáctica de la Música en Educación Infantil. Esto último me llevó a profundizar en la Music Learning Theory (MLT) de Edwin Gordon durante dos años. Dejé el conservatorio porque, como interina que era, cada año me asignaban alumnos diferentes, no podía establecer una relación de continuidad con ellos y eso me resultaba frustrante. Me establecí como autónoma dando clases a domicilio y en el verano del 2016 perfilé el proyecto de La Casa de los Pianistas, aunque hasta dos años más tarde no he tenido la oportunidad de materializarlo.

–¿En qué consiste la MLT?

–Erwin Gordon realizó un estudio de cómo se produce el aprendizaje de la música desde los cero a los 16 años y llegó a la conclusión de que aprendemos música de forma muy similar a como se aprende el lenguaje. Es decir, primero el niño imita los sonidos que escucha sin entender su significado, luego comienza a formar frases con significación y ya más tarde viene el aprendizaje formal a leer y escribir. En el terreno musical se trabajan las melodías, las relaciones armónicas y los ritmos de forma muy natural a base de ejercicios cortos de melodías y ritmos con y sin letras, de manera que se produzca una inmersión en el lenguaje musical y la comprensión auditiva, lo que Gordon denomina audiation. Al contrario que el sistema tradicional, la lectura y escritura musical vienen al final del proceso. Esta metodología la he trabajado con niños desde los tres meses de edad con buenos resultados y la ofrezco también en este centro.

–En ese sentido, ¿ un centro como el suyo pretende competir con los conservatorios?

–En absoluto. Yo me he puesto en contacto con los conservatorios y con las escuelas privadas y lo que intento es ofrecer algo diferente y complementario. Uno de mis proyectos más queridos es la posibilidad de ofrecer masterclasses en grupo con profesores y pianistas de prestigio. Ofrezco la posibilidad de ser alumnos activos u oyentes, así como la de tocar después en el concierto. Tenemos programadas clases magistrales con artistas de prestigio como Pedro Mariné, Isabel Dombriz, Leonel Morales, Ramzi Yassa o Ángel Sanzo, quienes además ofrecerán conciertos.

–En definitiva: ¿qué es la Casa de los Pianistas? ¿Una sala de conciertos? ¿Una academia?

–Pretendo que sea y de hecho es una academia a la que pueda venir quien quiera, sin limitación de edad. Ofrezco enseñanza a todos los niveles, desde el más alto al que simplemente quiere aprender para tocar en casa sin más aspiraciones profesionales. Se ofrecen las asignaturas que demanden los alumnos, con una programación a medida, desde piano a música de cámara o composición. Y también programamos conciertos de todos los estilos, siempre con el piano como centro. Desde una cena-concierto como la del Día de los Enamorados, con un programa especialmente diseñado por el pianista Emilio González Sanz, a cine mudo con piano. Hemos programado tres sesiones con la película Nosferatu de Murnau y con tres pianistas diferentes, uno que recupera una vieja partitura de la época del estreno de la película, otro que improvisará sobre la proyección y otro que ha compuesto una nueva música. Lo hacemos a raíz del éxito de nuestro anterior ciclo con películas de Chaplin, Harold Lloyd y Buster Keaton, con público de todas las edades. Son siempre conciertos con un componente pedagógico, con explicaciones al público de las obras del programa y con un debate posterior. También hay conciertos de jazz y de flamenco. Somos un espacio nuevo en Sevilla y aún tenemos que hacernos con nuestro público y darnos a conocer; los precios son muy asequibles (10 euros), la oferta muy variada y el clima de los conciertos es muy íntimo en nuestra sala de 80 localidades. Estamos creando un club de socios que aporten unas cuotas a cambios de los conciertos y así poder contar con unos ingresos fijos.

–¿Cuáles son las líneas principales de la programación de los conciertos?

–En primer lugar tenemos los conciertos de nuestros alumnos o de los alumnos de profesores que alquilan nuestras salas para sus clases. Después tenemos los conciertos de los alumnos de las masterclasses y también los de los jóvenes talentos que están actuando por todo el mundo y ganando premios y que necesitan un espacio en el que darse a conocer aquí. Quiero también abrir esta casa a los alumnos de los conservatorios superiores que quieran dar sus primeros conciertos. Y, por último, conciertos de profesionales. Este año, por ejemplo, tenemos como artista residente a Emilio González Sanz, un artista muy versátil y de una enorme sensibilidad.

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