Vía Augusta

Jaque al rey en Abengoa

De ser ciertos los hechos que denuncia la querella, éste sería el mayor escándalo financiero en democracia

Los accionistas de Abengoa acaban de hacer un movimiento en la partida de ajedrez que libran con los administradores que defienden los intereses de los acreedores -ahora sólo una consejera en minoría, Cristina Vidal Otero (según ella misma reconoce) y, a la vista de sus decisiones, también el administrador concursal, EY Abogados- para reflotar la compañía sin liquidar la matriz histórica, la empresa fundada en 1941 por los ingenieros Javier Benjumea Puigcerver y José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, junto con tres amigos y otros familiares.

Desde que en febrero, los anteriores administradores -Juan Pablo López-Bravo (que sigue presidiendo la filial operativa) y Margarida de la Riva- decidieron poner en concurso la cotizada para evitar la toma de control de los propietarios y pactaron con EY el cambio de régimen del concurso en junio, justo cuando tenían que convocar (y nunca lo hicieron) otra junta solicitada legalmente con el mismo objetivo, el consejo de administración tiene limitados sus derechos.

Tras la toma de control por parte de la sindicatura Abengoashares, el accionista histórico y parte de aquélla, se han unido para presentar un complemento al orden del día de la nueva junta convocada para mediados de noviembre, con el que piden añadir que la sociedad, que consideran que ha sido "expoliada" desde 2016, se persone en la querella que la empresa de los fundadores, Inversión Corporativa, y otros accionistas, presentaron cuando el consejo presidido por Gonzalo Urquijo y luego destituido puso en causa de disolución a la compañía.

Es un movimiento inteligente, porque busca no sólo empoderar al consejo actual, que preside Clemente Fernández, sino también aportar nuevas pruebas -ya han entregado un buen número, algunas desveladas por informaciones de la investigación periodística hecha por este periódico- para sustentar su denuncia de que en realidad nunca se refinanció la empresa tras el preconcurso de 2015 y que las reestructuraciones hechas, que sostienen que serían delictivas, con estructuras opacas en Luxemburgo y Holanda, sólo buscaron que los acreedores cobrasen fuertes comisiones e intereses y dispusiesen de los principales activos, incluyendo engaños al mercado bursátil.

De ser cierto, estaríamos ante el mayor escándalo financiero en España desde la restauración de la democracia.

Por ello, el capital social quiere votar que Abengoa se persone como perjudicada en la causa penal que se instruye en Sevilla. Todo un jaque al rey que espera el próximo movimiento de la contraparte. Pero, como en el ajedrez, tendrán que medir todas las consecuencias -legales- de su nueva jugada.

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