Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

'Slow motion'

LOS típicos sketches sobre la cámara lenta (como los que parodiaban aquella moviola futbolera que se inventó Pedro Ruiz para Estudio estadio) desvelaban, en broma, crueles detalles que no se percibían a velocidad normal. Yllana, en sus montajes de mímica, guiña sobre lo que ojo no ve y lo que las intenciones revelan cuando los fotogramas se deslizan a ritmo empanado, como se disfrutan ahora las jugadas polémicas futboleras y los goles rotundos. También así ocurre con los encierros de los sanfermines. Cuando en tiempo real parece que lo único que sucede por las calles pamplonicas es el movimiento de un botellón con toros de por medio, la slow motion nos sorprende y nos llega a aterrorizar sobre el riesgo que supone llevar un morlaco al filo de la espina dorsal.

El personal pone el despertador estos días para seguir en directo las carreras de San Fermín y hay bastantes que contemplan con cierto ramalazo sádico los sucesos que acontecen por la capital navarra. Si a primera vista parece que no ha pasado nada, el deleite de los morbosos de La 1 se queda satisfecho después con el visionado a cámara lenta. Los dos minutos escasos de los encierros suelen ser tan atropellados como las carreras de los mozos, pero después aterriza el detalle, el regusto del riesgo y del empellón. A cámara lenta los sanfermines ganan también en lirismo, en épica. Así volverían a enamorar a Hemingway, quien sigue envalentonando a miles de sus paisanos que a saber cómo invierten las 23 horas restantes del día.

Ayer martes Pilar García Muñiz, desde el estudio de Madrid (cuestión de costes) entrevistaba a uno de los mozos destacados, un joven que vestía la llamativa camiseta del equipo del Burjassot (Valencia) y que había pedido un permiso en la empresa sólo ocho días después de firmar su contrato. Fiesta, como el libro de Hemingway. Que no se entere Merkel de cosas así.

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