Crónicas levantiscas
Juan M. Marqués Perales
Una guerra tan ilegal como inevitable
Al llegar el 8 de marzo las calles se tiñen de morado y salen manifestaciones en las ciudades para reivindicar el feminismo y la igualdad. Sin embargo, en estos tiempos, parece que no es lo mismo el feminismo que la igualdad. Entre otras cuestiones porque el feminismo no tiene un solo ideario, ni unas reivindicaciones unánimemente asumidas, aunque coincidan en lo esencial, que es la igualdad de la mujer. Por otra parte, el feminismo ha sido manipulado desde los partidos políticos. Y la crispación contribuye a que esté perdiendo fuerza en las reivindicaciones.
Las alarmas entre los grupos feministas han saltado recientemente, al conocerse el Barómetro de Juventud y Género 2025. Una encuesta financiada por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. La principal conclusión es que casi la mitad de los jóvenes españoles (el 49,2%) percibe el feminismo como una forma de manipulación política. Y que sólo el 38,4% de los jóvenes se consideran feministas. Son 12 puntos menos que en 2021, cuando el feminismo alcanzó el máximo histórico de apoyo juvenil. El número de feministas entre los jóvenes está por debajo de la media total española, situada en el 42,1%, siendo el grupo más feminista el de 30 a 39 años, donde llega al 52,2%.
No obstante, casi la mitad de los jóvenes (el 48,9%) creen que en España hay grandes brechas de desigualdad, si bien el porcentaje es muy superior entre las chicas (61,4%) que entre los chicos (36,7%). Muchos jóvenes no consideran necesario el feminismo para la igualdad. Hay un sector femenino creciente que no se identifica como feminista. Y también se nota que más de la mitad de los hombres están a la defensiva.
Sería de necios negar la importancia que ha tenido (y tiene) el feminismo para avanzar en los derechos de la mujer. Pero tampoco se puede negar que hay mujeres que se consideran más femeninas que feministas; es decir que no comparten algunos planteamientos en la defensa de su identidad diferencial.
El motivo no es sólo el auge de cierto machismo impulsado desde la ultraderecha, sino que también obedece a errores de cierto feminismo, cuando se aleja de la realidad y cae en el tópico, o en la exageración. La igualdad laboral, la defensa de los derechos, la lucha contra la violencia de género… Deben ser objetivos compartidos. Pero es un error utilizarlos para ganar votos. Pues todas las mujeres no tienen las mismas ideas.
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