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Lo que importa de estos Presupuestos

Para 2021, lo prioritario en las cuentas no es la reforma fiscal, sino el nivel de las inversiones del Presupuesto expansivo que impulsa la Unión Europea

España acabará 2020 con un déficit que, posiblemente, supere los dos dígitos y una caída del PIB también de dos cifras. La recuperación será lenta, en caso de que no haya un segundo confinamiento general, y se seguirán destruyendo empleos y empresas. El único asidero que el país tiene en esta situación son las ayudas europeas a la reconstrucción -140.000 millones de euros- y el acceso a una deuda barata, bien a través de los mercados o de mecanismos específicos como el MEDE. La situación económica es crítica, pero hay instrumentos que en la crisis de 2010 o tardaron mucho en llegar, como las facilidades del BCE, o no se produjeron. Ante ello, es necesario que España se dote con unos Presupuestos Generales para 2021 y que cuenten con el apoyo del mayor número de partidos posibles. Es necesario que las formaciones eviten aquellos asuntos que les separan y que, además, no son los sustanciales en estos momentos. Nos referimos a la subida de impuestos. Esto no es lo prioritario para 2021, sino las inversiones que el Estado movilice gracias al fondo de reconstrucción y la prolongación del colchón social para trabajadores y empresas, al menos, hasta que el consumo se recupere. Ni Ciudadanos ni PP deberían tener más problemas para aprobar las cuentas estatales, que serán expansivas gracias a la Unión Europea, y que deben demorar el debate sobre la fiscalidad para años posteriores. No caben ni más figuras ni nuevas alzas en estos momentos de turbulencias. El esfuerzo político debe ser de todos. Por supuesto, del Gobierno, donde Unidas Podemos adelanta una incompatibilidad con Ciudadanos y el PP que no se ha trasladado al papel. Ciudadanos está en una nueva estrategia, más colaborativa en los asuntos de Estado. Resta el PP, que sigue sin fijar una posición clara respecto a sus relaciones con el Ejecutivo. Siendo legítima su oposición, el partido de Pablo Casado no puede apostar por una caída del Gobierno de Pedro Sánchez. Debe dibujar un marco para unas cuentas cercanas a sus objetivos ideológicos, pero en el que prime el interés general del país en estos momentos críticos.

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