Tribuna

Juan Antonio Pavón Losada

Consultor en análisis, comunicación y marketing

De ‘Baby Boomers’, Covid-19 y el oro del turismo

El autor sostiene que el turismo apenas genera empleo y si lo hace es de paupérrima calidad

Apartamentos turísticos en San Gil, en el centro de Sevilla, junto a la basílica de la Macarena. Apartamentos turísticos en San Gil,  en el centro de Sevilla, junto a la basílica de la Macarena.

Apartamentos turísticos en San Gil, en el centro de Sevilla, junto a la basílica de la Macarena. / Antonio Pizarro

Voy al grano, no está el año para hacer perder el tiempo. ¿Qué está pasando con los alquileres? Aparentemente nadie lo sabe. Los alquileres turísticos han subido en el último año un 20%. A la vez, los precios de los alquileres para habitantes siguen disparados en máximos históricos, a pesar de que siguen sin llegar turistas. Cualquiera que haya intentado alquilar un piso este año dará buena cuenta de esto.

"Si el turismo era tan bueno, dónde estaban los ahorros de los sevillanos, dónde el bienestar, dónde las pirámides y los jardines colgantes"

Los que lleven 40 años sin buscar un alquiler, o viviendo de ellos, se harán los suecos. Y he aquí el problema:Desde el frío análisis, hay que explicar esto de alguna manera. Para esto, venciendo a la lluvia y al Covid conversamos hace unos días con autoridades de primera línea del urbanismo sevillano de hoy, ayer y siempre (gracias por ello, y discúlpenme por compartir algunas reflexiones). En cualquier caso, si el turismo era tan bueno, dónde estaban los ahorros de los sevillanos, dónde el bienestar, dónde las pirámides y los jardines colgantes. En definitiva, ¿que dónde está el oro por el turismo? ¿Que dónde está el beneficio del turismo?

Con buena voluntad y una buena carga de cantos al sol del que se sabe profesional del relato hablaron de buenos estudiantes, de lo bonita que es Sevilla o de que el objetivo de Sevilla tiene que ser volver a traer turistas (perdonen que me adelante a la conclusión, pero estamos en manos de unos descerebrados si con la que está cayendo en este otoño de 2020, seguimos pensando esto) y que todos los problemas de Sevilla, principalmente el paro, son anomalías inexplicables. Anécdotas dentro del glorioso desarrollo que trae la renta sobrante de los extranjeros a nuestras vidas. Aquí andamos peleándonos por ellas con países de bellísimas gentes, pero dudoso futuro, como Túnez o Turquía. Los alemanes todavía se están partiendo la caja.

Yo aquí y ahora, voy a hacer un ejercicio de explicación:

Problema 1: La incapacidad de Sevilla para retener talento. El turismo no genera empleo apenas, y el que genera es de una paupérrima calidad. Los jóvenes emigran, otra cosa es lo que hacen los privilegiados expatriados, que no es lo mismo. Sin juventud que tire del carro, pague impuestos, necesite casas para vivir, demande innovación o tengan la absoluta mala idea de montarse una familia en estos tiempos, los que se quedan aspiran a malvivir mientras sus padres cumplen con su ciclo biológico, y heredan el piso de 60 metros donde habitan desde que nacieron, y en el que planean quedarse tiesos.

Esto permite a las autoridades mirar para otro lado, puesto que no hay masa crítica suficiente de votantes que les presionen en estos temas, en una ciudad que –si no se hace nada– languidece por la falta de futuro.

Problema 2: La permisividad de las autoridades con la especulación. Especular siempre está mejor que no especular, para el que puede. Se sacan unos 3.000 euros con un piso turístico al mes. Es decir, de usar suelo residencial reservado para los habitantes como suelo comercial. Como mínimo, saltarse el PGOU. Sale más rentable especular con una casa que alquilar a los habitantes, que incluso con los peores precios de la historia de la vivienda sale a unos 700 euros el piso medio en Sevilla. 2.300 euros de diferencia.

De esta manera no es raro que haya, según la base de datos de pisos turísticos de la Junta de Andalucía, titulares que tengan hasta 80 pisos de alquiler turístico, sin contar los que tengan a nombre de otros. O lo que es lo mismo por un solo especulador, 80 familias que se tienen que apiñar en guetos para habitantes lo más lejos del centro posible. Qué consecuencias tiene esto: pueden echarle un vistazo a la distribución del Covid-19 en Sevilla o a los informes que relacionan Covid-19 y pobreza o simplemente el impacto que esto tiene sobre el acceso a una vivienda digna.

Según la base de datos de la Junta, hay titulares con hasta 80 pisos de alquiler turístico

Problema 3: Por último, no por ello menos importante, la brecha generacional, que entre la toma de decisiones y la vida real es, y permítanme la expresión soez, acojonante. Los que toman las decisiones viven en una burbuja y así es imposible que sean conscientes de la realidad. El desierto demográfico que encara la ciudad se refleja en unas élites sevillanas con fechas de nacimiento que se amontonan entre los 50 y 60, y difícilmente en los 70, y que a estas alturas están más preocupados: prefieren saber de otras élites, pisotenientes que expolian el patrimonio de todos.

"Los que toman las decisiones viven en una burbuja y así es imposible que sean conscientes de la realidad"

En 2020, estamos dirigidos por una generación a la que hay que explicarle cómo funciona el whatsapp. No han alquilado un piso en 40 años, ni ellos ni probablemente sus hijos hayan cogido una bandeja en su vida. 40 años sin buscar trabajo ni piso al amparo de partidos políticos, funcionariados y demás “oportunidades” que había en los diáfanos años 80, que lujo.

La realidad es otra, peor por su culpa. Con una mano se agarran al sillón o cuentan billetes, y con otra se tapan los ojos para no ver cómo las consecuencias de su inconsciencia en materias urbanística, ambiental, cultural o económica, destruyendo sin remordimientos en su ignorancia el futuro de todos. A falta de poder vender mejores números, se quedan con los millones de turistas, malas costumbres mantenidas desde la Expo 92. Y como mucho, en una suerte de fascismo de babuchas, se esconden detrás de argumentos como “Yo sé y tú no, y es porque soy más viejo y tú menos viejo (ojalá joven)”. Pues, ok boomer.

"Hagan una ciudad para los jóvenes, hagan una ciudad con talento, hagan una ciudad con futuro o háganse a un lado"

Consecuencias de esta desconexión con la realidad: paro, brecha generacional, servicios públicos en retroceso, auge de la especulación, contaminación y una aproximación despótica a todo lo que no emane de ellos. Esto no es sólo patrimonio de Sevilla, ya pasó en sitios como Bruselas, y por eso hoy nos quejamos de Europa.

Conclusiones:

"Imposible hoy comprarse una casa, imposible tener margen para vivir con la presión de que nunca podrás dejar de trabajar para pagar el alquiler. Imposible tener un proyecto de vida en Sevilla"

¿El turismo nos hace vivir mejor? Probablemente no. ¿Qué es vivir mejor? Tener una vida lo más autónoma posible permitiendo el desarrollo vital de las personas. Cosa que ahora no pasa en Sevilla.

Nuestros padres pudieron comprarse una casa en los años 80 sin estudios y con la más o menos seguridad que había empleo para todos. Hoy en día pues vemos gente con 50 años compartiendo piso. Como mucho, alquileres. Imposible hoy comprarse una casa, imposible tener margen para vivir con la presión de que nunca podrás dejar de trabajar para pagar el alquiler. Imposible tener un proyecto de vida en Sevilla.

Hay pisos, pero no son para ti, hay buenos sueldos pero fuera, pésimas condiciones laborales para camareros e ingenieros (problemas de oferta y demanda aquí y allá). El mercado se regula solo… se quedó esperando que los políticos lo regularan y ahí está el pobre haciéndolo como puede (mal). Pero os habéis fijao que bonita está Sevilla gracias al turismo… ¿En serio, no será la primavera?

Dejen de taparse los ojos frente a la realidad. Si no saben qué hacer en respuesta a nuestros problemas, por lo menos no estorben. Hagan una ciudad para los jóvenes, hagan una ciudad con talento, hagan una ciudad con futuro o háganse a un lado.

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