Tribuna

manuel chaves GONZÁLEZ

Ex presidente de la Junta de Andalucía

Oriente Medio y el Acuerdo Israel-EAU

El equipo del Dressage Sotogrande, ayer en conjunto en Sevilla. El equipo del Dressage Sotogrande, ayer en conjunto en Sevilla.

El equipo del Dressage Sotogrande, ayer en conjunto en... / e. s.

Habría que preguntar a los palestinos si valoran como "histórico" el acuerdo alcanzado entre el Estado de Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y auspiciado por el Presidente de los EEUU. De entrada, el acuerdo ha sido rechazado por el Gobierno palestino y pienso que con poderosas razones para hacerlo. No obstante, si bien tiene importancia un nuevo acuerdo de Israel con un estado árabe después de los firmados con Egipto (1979) y Jordania (1994), me parece excesivo calificarlo de "acuerdo de paz", cuando EAU están situados geográficamente a miles de kilómetros de las fronteras de Israel y cuando nunca han tenido un conflicto armado con este Estado.

¿Supone este acuerdo una nueva vía para la solución política del conflicto árabe-israelí? Por este Acuerdo, el Gobierno israelí suspende, por ahora, la anexión, la extensión de su soberanía, a parte de Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde la guerra de 1967 y que seguirá ocupado por este Estado. Ya el Plan del Presidente Trump para el Oriente Medio (2020) había establecido la anexión por Israel del 30% del territorio ocupado de Cisjordania. Si tomamos como ejemplos la Conferencia de Paz de Madrid (1991) o los Acuerdos de Oslo (1993 y 1995), los documentos gráficos de aquellos acontecimientos nos muestran la presencia en los mismos de los dirigentes palestinos, sujetos importantes en las negociaciones sobre el conflicto palestino-israelí. Sin embargo, en este acuerdo la participación palestina ha brillado por su ausencia. No es esta la única razón del rechazo palestino al Acuerdo, porque las cuestiones de fondo siguen siendo las mismas: el punto final, por parte de Israel a la ocupación de los territorios ocupados desde 1967 y el bloqueo a la propuesta de los dos estados como solución al conflicto (resoluciones de Naciones Unidas). De ello, no hay referencia alguna en el Acuerdo.

Al recordar estos problemas, alguien puede acusarme de maximalista, pero creo que con el Acuerdo se ha perdido una gran oportunidad para facilitar el retorno de la Autoridad Palestina a la mesa de negociaciones. Analistas políticos consideran que los dirigentes palestinos deberían hacerlo valorando que el Acuerdo es "un suelo y no un techo", aunque, en este caso, el suelo parece ser de arenas movedizas. Lo cierto es que los territorios siguen ocupados y cada día nos vamos alejando de la solución de los dos estados. Trump y Netanyahu están cerrando todas aquellas vías de negociación con los palestinos que puedan conducir, de una manera razonable, a esta solución. Y continuamente se traslada a la opinión pública internacional que la de los estados es una solución obsoleta e imposible de llevar a la práctica. En este contexto, es preciso recordar que cuando Arabia Saudí, con el consenso de los estados árabes, presento su Iniciativa para la Paz Árabe (2002), planteó el reconocimiento del Estado de Israel por parte de los árabes a cambio de un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes que incluyera la retirada de los territorios ocupados desde la guerra de 1967. El Acuerdo entre Israel y EAU camina un una dirección diferente: la "normalización" de las relaciones entre estados árabes e Israel pero supeditando a la misma los intereses nacionales de los palestinos.

El Acuerdo entre Israel y EAU es un acuerdo geopolítico que intenta rediseñar la política de alianzas en el Oriente Medio respondiendo a los intereses estratégicos de los EEUU y sus aliados. La causa palestina pasa a un segundo plano. Lo prioritario es, después de la ruptura del Pacto nuclear con Irán, aislar a este país en el juego hegemónico entre las potencias en la región, aunque sean los palestinos los que tengan que pagar el precio de la estrategia. Pero el Acuerdo también responde a intereses más personales: Trump y Netanyahu se enfrentan a escenarios políticos complicados y se puede llegar a la conclusión de que la fecha de la firma del Acuerdo no es ajena al hecho de que uno se enfrenta a elecciones presidenciales en los EEUU y otro a la posibilidad de una nuevas elecciones legislativas en Israel. Trump quiere a Netanyahu en Israel para la implementación en la región de su Plan para Oriente Medio y Netanyahu prefiere a Trump en la Casa Blanca para la gestión unilateral del conflicto palestino-israelí.

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