Aniversario de la expedición keicho

El Gobierno nipón costea un estudio de ADN sobre los 'japones' de Coria

  • La investigación pretende hallar vínculos genéticos con la población del noroeste del país, de donde partieron, hace justo ahora 400 años, los expedicionarios que dieron origen al apellido.

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"Para los japoneses, la expedición Keicho fue el equivalente en Europa al descubrimiento de América, teniendo en cuenta los conocimientos de navegación que tenían hace 400 años: una historia épica, hacia el otro lado del mundo", justificaba este jueves Modesto González, alcalde de Coria del Río, el sorprendente interés del país del Sol Naciente por el municipio. El corresponsal de la televisión pública nipona en París, desplazado expresamente, aludía, vía traductor, a que se ve "como algo romántico", y lo relacionaba con el gusto nipón por la cultura española.

El caso es que ese interés mutuo y casi fraternal entre Japón y Coria, donde se asentaron diez de los expedicionarios de aquella embajada que dirigió el samurai Hasekura Tsunenaga, tuvo ayer un nuevo hito, tras la visita, el 16 de junio, de Su Alteza Imperial Naruhito, el príncipe heredero: se realizó la recogida muestras de sangre para un estudio de ADN que dirima si cuatro siglos después quedan trazas genéticas que vinculen a los "japones" de Coria -los 636 vecinos con el apellido Japón- con los japoneses del noroeste del país, de donde procedían los navegantes que el 28 de octubre de 1613 -el lunes hará 400 años- partieron a España, enviados por el poderoso señor feudal Masamune Date para abrir vías de intercambio con Europa, a la que entraron por el Guadalquivir.

El estudio está dirigido por un científico de la Universidad de Nagoya, Toshimichi Yamamoto, y financiado por el Ministerio de Ciencia nipón. También colabora el catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela Ángel Carracedo, considerado el mayor experto mundial en genética forense, director del Instituto de Medicina Legal de Santiago, al que muchos ponen rostro por su trabajo en el aciago caso de los niños Ruth y José Bretón. Ante la negativa de Yamamoto -hubiera preferido no convocar a la prensa, centrarse en lo científico sobre lo pintoresco-, Carracedo accedió a explicar en qué consistirá el trabajo, del que no habrá resultados antes de un año.

Se han enviado cartas a 400 japones, la mayoría hombres, para recoger muestras de sangre. Se extrajeron ayer durante todo el día en el centro cultural Pastora Soler. Las muestras viajarán primero a Santiago, donde se extraerá el ADN, y luego a Japón para buscar ese vestigio genético. Según Carracedo, se analizará el cromosoma Y, una variante que se transmite de padres a hijos por líneas paternas. De ahí que las cartas se hayan enviado sobre todo a varones, aunque, como no se llegaba a 400 japones, también se ha incluido a mujeres. Entre las primeras en donar estuvo Rocío, hermana de Virginio Carvajal Japón, que hace casi 30 años comenzó a indagar sobre su apellido materno y desencadenó lo demás. También se analizarán otros marcadores indicativos de ancestralidad que sólo existen en Japón. Aportaron su muestra Juan Manuel Suárez Japón -ex consejero de Cultura y ex rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)- , y su hermano Julio, o el ex árbitro José Japón Sevilla. Había tres ATS, uno llamado Diego Japón, que hizo lo propio.

Las muestras se cotejarán con otras de vecinos de la zona de donde procedían los expedicionarios, dado que, según Carracedo, en Japón hay mucha diversidad poblacional, no vale cualquiera. Pese a las certezas históricas de la relación directa del apellido con la expedición (en la iglesia donde el cura fue inscribiendo con ese nombre a los que se convirtieron para casarse en Coria o a sus descendientes), también puede ocurrir que el vínculo genético se haya perdido.

"Es un estudio más interesante que complejo", precisó el catedrático, que incidió en que el interés científico no es diferente del histórico o el cultural. Hay precedentes de esta investigación, como la que se ha hecho sobre los etruscos, que ha confirmado que llegaron de Anatolia al centro de Italia, aunque antes de lo que se pensaba, en la Prehistoria, con lo que el pueblo que dio origen a Roma puede considerarse autóctono.

Coria, empeñada en dar proyección a su condición de enclave del año dual España-Japón que se celebra por el aniversario de la expedición, quiso también dar relieve al arranque de este estudio científico. Coincidiendo con él, volvió a Coria el décimo tercer descendiente de Tsunenaga, que pronunció una conferencia y que destacó además el papel del Monasterio del Loreto, en Espartinas, donde la embajada Keicho se reunió con representantes de la corte española. Le precedió Suárez Japón, que mostró la gratitud de Coria por esta nueva iniciativa para hallar "nuevas claves de la relación entre nuestros pueblos". "Los japones también estamos emocionados y esperamos los resultados de forma impaciente", dijo, y explicó que supo de la iniciativa de Yamamoto en noviembre de 2012, en el foro España-Japón, que luego le recibió en el Monasterio de la Cartuja, en la UNIA, y en su casa, donde se fotografiaron juntos colocado simbólicamente en mitad una fotografía de Virginio, el "referente primero de esta hermosa alianza entre japones y japoneses". Suárez Japón se refirió también a la importante exposición fotográfica, con los rostros de 400 vecinos con el apellido, que se inaugura mañana.

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