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Homenaje al cabo Díaz en una valla

  • Un empresario pastelero de Guillena coloca un anuncio en el que se recuerda la memoria del cabo primero de la Guardia Civil Diego Díaz

El cartel con el homenaje al guardia civil fallecido. El cartel con el homenaje al guardia civil fallecido.

El cartel con el homenaje al guardia civil fallecido. / J.A. García

A la entrada de Guillena llama la atención un anuncio colocado en una valla publicitaria. En el cartel se ve el rostro del cabo primero Diego Díaz, fallecido en acto de servicio cuando intentaba auxiliar a tres personas que se habían quedado atrapadas en un arroyo con su coche. La cara del guardia civil está superpuesta sobre un fondo que muestra un cielo con un crepúsculo y un campo en contraluz. Sobre el conjunto un lazo negro y la leyenda "En memoria de un héroe".

La publicidad la firma Artesanos Mi Niño, una empresa pastelera de Guillena. Su responsable, Antonio Zambrano, era amigo del cabo muerto. La amistad duró 17 años, el tiempo que el agente llevaba en Guillena hasta el momento de su muerte, la noche del pasado 17 de marzo, cuando Diego Díaz se vio arrastrado por la corriente del arroyo Galapagar. "Era una persona entrañable, recta pero a la vez muy buena gente y muy campechana", lo describe el empresario, al que la noticia de la desaparición de Diego le sorprendió cuando estaba descansando en la sierra.

Zambrano coincide en la descripción que otros han hecho de su amigo Diego. "Era un guardia de los antiguos, es la mejor definición de él. Él vivía en el pueblo, conocía a todo el mundo allí y estaba siempre listo para salir de servicio. Siempre estaba de uniforme, era un legionario verde", añade el propietario de Artesanos Mi Niño, que ha querido rendir homenaje a su amigo con este anuncio a la entrada del pueblo. El cartel está casi enfrente de la gasolinera en la que se montó el puesto de mando avanzado, desde donde se coordinaron los trabajos de búsqueda del cuerpo de Diego, que finalizaron tres días después con el hallazgo del cadáver en la desembocadura del arroyo Galapagar en el río Rivera de Huelva.

Las instituciones ya despidieron al cabo primero con una capilla ardiente instalada en el centro cívico de la localidad y un funeral celebrado en la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, patrona de Guillena. Asistieron cientos de personas. Hoy los guilleneros recuerdan también al guardia civil que siempre estaba listo para el servicio en una valla publicitaria. Cualquier soporte es bueno para recordar a un hombre que murió en acto de servicio.

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