"Sólo he pedido lo que es mío y me corresponde de la herencia de mi padre"
El vecino de Écija Rafael Rebollar, que ha logrado se reconozca su derecho a percibir una parte de los seis millones de una herencia, recuerda que su padre nunca ayudó a su familia a pesar de sus escasos recursos
"Mi padre me dijo que no me conocía". Con estas palabras define Rafael Rebollar Paredes el breve encuentro que mantuvo hace más de cuarenta años con su padre, un labrador de Écija con grandes recursos al que había acudido a pedirle ayuda. Siete años después de la muerte de su padre, en 2003, Rafael Rebollar acaba de lograr que un juez reconozca la paternidad, lo que le faculta si lo desea para utilizar el primer apellido de su padre y, lo que quizás es más importante, le atribuye la legítima parte de una herencia que oficialmente está valorada en más de seis millones de euros.
"No me siento millonario, aunque incluso ya me han llamado de Cataluña haciendo bromas", asegura Rafael Rebollar respecto a una herencia que aún está pendiente del posible recurso que pueda presentar la otra hija de su padre, que en este caso no ha comparecido durante la tramitación de la demanda y que ha sido declarada en rebeldía por la Justicia.
Rafael Rebollar nació en 1941, fruto de la relación entre el acaudalado labrador de Écija y su madre, que había entrado en su casa acompañando a la abuela de Rafael, costurera de profesión. Su padre estaba soltero cuando conoció a su madre, con la que nunca se llegó a casar. No obstante, la pareja convivió en una vivienda de la calle Cava de la localidad astigitana hasta que tenía cuatro años. La relación entre sus padres se rompió y su madre le llevó a Sevilla, donde quedó internado en un colegio.
Rafael Rebollar estudió Formación Profesional, en la rama de mecánica, y volvió a Écija con 18 años. Por aquella fecha (1959) seguía teniendo pocos recursos económicos y antes de marcharse al servicio militar fue cuando tuvo ese fugaz encuentro con su padre que le dejó desolado. A su regreso de la mili y poco antes de casarse con su esposa, Rafael volvió a recurrir a su padre, la segunda ocasión y la última en toda su vida. "En esta ocasión, tampoco me ayudó, por lo que a los tres días nos fuimos a Cataluña".
Como muchos andaluces que un día tuvieron que emigrar, en esta región Rafael encontró trabajo, primero en un laboratorio farmacéutico y agrícola, y después en la empresa Hispano Motor, donde estuvo montando motores de tractores y maquinaria agrícola hasta que la empresa echó el cierre en 1992. Con 52 años, Rafael Rebollar regresó a Écija, aunque desde entonces no ha dejado simultanear sus estancias en esta localidad y en Cataluña, donde viven sus dos hijos y sus tres nietos.
El padre de Rafael tuvo otra hija, que fue declarada inicialmente heredera universal de todos los bienes, que incluyen una valiosa finca rústica cerca de Écija, un piso en Sevilla, otros dos inmuebles en Matalascañas (Huelva) y varias cuentas bancarias. "He querido contactar en varias ocasiones por teléfono y personalmente con mi hermana, pero no me ha atendido", lamenta Rafael, que se enteró del fallecimiento de su padre cinco meses después de que se produjera, cuando los restos mortales habían sido incinerados. Rafael nunca ha tenido un contacto cara a cara con su hermana.
Estos siete años de pleitos, en los que su abogado, Fernando Osuna, llegó a solicitar la exhumación del cadáver de un tío suyo para hacer las pruebas de ADN y acreditar la filiación, han sido complicados. "Reconozco que es bastante difícil que acuerden la exhumación de un cadáver de 18 años", en alusión a su tío, con quien Rafael sí mantuvo cierto contacto hasta que emigró a Cataluña.
Cuando se le pregunta qué le ha llevado a emprender esta batalla legal, su respuesta es contundente. "Lo he hecho por pedir lo que es mío y me corresponde de la herencia de mi padre", asevera Rafael Rebollar.
La primera sentencia ya le ha dado la razón, ahora Rafael confía en que si su hermana recurre, la Justicia siga dándole la razón como hasta este momento. "La ley es la ley", señaló este mecánico ya jubilado, que también tiene claro qué hará con su parte de la herencia. "Me gustaría quitarle la hipoteca a mis hijos y ayudarles dentro de lo que se pueda. También me gustaría disfrutar algo con mi esposa. No le diré lo que siempre dicen de tapar algunos agujeros, porque agujeros no tenemos".
El padre de Rafael Rebollar hizo hasta cinco testamentos entre 1993 y 2001, pero en ninguno legó bienes a su hijo extramatrimonial. La Justicia tiene la última palabra a la hora de reconocer sus derechos hereditarios.
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