Betis-Valladolid | Informe técnico

La insistencia en el plan A tampoco le sirve

  • Sin verticalidad, el Betis apenas genera una ocasión

Sergio León conduce la pelota rodeado de jugadores pucelanos. Sergio León conduce la pelota rodeado de jugadores pucelanos.

Sergio León conduce la pelota rodeado de jugadores pucelanos. / Antonio Pizarro

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Aunque los resultados venían tapando las carencias en este inicio liguero, el Betis de Quique Setién ya evidenciaba un problema en los 30 últimos metros, en esos en los que se definen los partidos, y no sólo por esa estadística de cinco goles anotados sino también por las escasas oportunidades de gol generadas en casa ante Levante, Sevilla, Athletic o Leganés, al menos ante rivales con once.

La pizarra La pizarra

La pizarra / Elaboración propia: Dpto. de Infografía

El fútbol control que pretende Setién le había servido casi siempre, pero ante un Valladolid con personalidad para hacer daño cuando la pelota le pertenecía, los verdiblancos reincidieron en un fútbol estéril. Ni el paso adelante de Canales en el primer tiempo en fase ofensiva, ni el hecho de jugar con dos delanteros tras el descanso le sirvió al cuadro heliopolitano para romper al Valladolid. Apenas un remate franco de Inui tras centro de Júnior se contabiliza como ocasión clara de gol en los más de 90 minutos. Demasiado poco para sumar puntos al casillero.

Defensa

Le faltó al Betis ese punto de intensidad exhibido en otros partidos para recuperar la pelota en campo contrario, quizá por el buen hacer de los pucelanos. Ni la zaga asumió el riesgo de dar un paso adelante para juntar líneas, ni la medular apretó, lo que permitió que el Valladolid encontrase espacios entre líneas para tocar y golpear con el 0-1.

Ataque

Salió el Betis como casi siempre, con la misión de controlar la pelota para evitar apuros, pero sin la verticalidad para inquietar a su rival. Canales se metía en la mediapunta para intentar encontrar vías de pase, pero la falta de socios, con Inui y Boudebouz muy apagados, dejó los intentos del cántabro en casi nada.

Tras el descanso, Setién varió la disposición de la medular y metió a Inui –luego entraría Sergio Léón en su lugar– como segundo punta; los carrileros acabaron casi como extremos, pero sus centros apenas generaron peligro en una ocasión, en ese remate fallido de Inui.

La entrada de Lo Celso tampoco sirvió para que los verdiblancos encontrasen el camino hacia el gol y el Betis acabó con un ejercicio de impotencia en el que echó en falta el desborde de Joaquín o Tello.

Virtudes

La paciencia de la grada.

Talón de Aquiles

Muy plano y previsible, no supo alterar un guión que no le servía.

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