De perdidos, al río Betis

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El equipo de Pamplona no se resigna a un destino escrito ya en verano, cuando apenas se pudo reforzar tras ser sexto en Segunda el pasado año

La plantilla osasunista, en un momento de distensión durante un entrenamiento en las instalaciones de Tajonar.
La plantilla osasunista, en un momento de distensión durante un entrenamiento en las instalaciones de Tajonar. / Jesús Diges / Efe
Juan Antonio Solís

Sevilla, 18 de marzo 2017 - 02:33

Desde que se instauró el play off en la hoy denominada Liga 1|2|3, se ha abierto la puerta a la posibilidad de que ascienda a Primera el sexto de Segunda a poco que llegue a esa fase decisiva en mejor forma que el tercero, el cuarto y el quinto clasificados de la liga regular. Y eso fue lo que le pasó a Osasuna, que subió con todo merecimiento. Pero no dejaba de ser el sexto de Segunda. Como la economía de guerra apenas le facilitó reforzarse con garantías, ha atravesado el curso reptando por la categoría y lo tiene ya casi imposible: 11 puntos suma a falta de 11 jornadas. Ellos no se van a resignar a su suerte y plantarán cara hoy porque les va en el ADN y porque ya piensan en ir sembrando para el futuro. Para volver cuanto antes.

Petar Vasiljevic es el tercer entrenador de la temporada. Enrique Martín, hombre de la casa donde los haya, vio agotado su crédito en la undécima jornada a pesar de ser el muñidor del ascenso y a pesar de las mayúsculas limitaciones para confeccionar una plantilla competitiva. Dejó una cosecha de 11 puntos (1 victoria, 4 empates y 5 derrotas). Curiosamente, una media de un punto por jornada que, haciendo la progresión hasta el final de la temporada, arrojarían 38 puntos que, esta temporada, igual bastan para la salvación. Joaquín Caparrós, su relevo, enlazó cinco derrotas. Y Vasiljevic lleva cuatro empates y otros siete partidos perdidos. El tren se escapó.

sin balón

Osasuna ha podido tener más o menos calidad en sus temporadas entre los mejores, pero siempre ha asegurado la reciedumbre atrás. Siempre fue duro de pelar, sobre todo en El Sadar. Salvo esta temporada. Ha encajado 65 goles y 14 de ellos, nada menos, a balón parado. Es alarmante su inseguridad por arriba. Lejanísimos parecen los tiempos en los que Osasuna era el paradigma de ese fútbol directo, de rechace y segunda jugada, de negación de espacios y de mucho contacto físico. A la nueva hornada de defensores de Tajonar le falta cochura. Y los rivales se encuentran con una vía principal para llegar a la portería contraria que en cualquier equipo suele ser bien estrecha: los remates de cabeza de los centros laterales, en jugadas o a balón parado.

Con Vasiljevic ajusta algo mejor su presión en zonas más adelantadas para evitar que el enemigo llegue tanto por los costados.

con balón

Sergio León se ha destapado como el atacante más peligroso. Con su astucia en esos balones colgados al corazón de la zaga desde atrás, suele estar muy atento al mínimo error en un control o un despeje. La opción de la segunda jugada tras el rechace también la domina bien otro de sus atacantes de calidad, Roberto Torres, que tiene último pase y un más que aceptable golpeo desde media distancia.

lo mejor

Lo tienen virtualmente imposible y eso los libera de presión.

lo peor

Aunque el partido se les ponga de cara, con un leve golpe se desmoronan. Último ejemplo, en Las Palmas: de la remontada 1-2 a sufrir otra goleada (5-2).

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