Álvaro Busto: "El Calvario es, quizás, la mejor talla que procesiona en la Madrugá"
El joven estudiante de Bellas Artes ha realizado una réplica a escala del Santísimo Cristo del Calvario.
El arte es un don con el que se nace, y claro ejemplo de ello es el protagonista de este artículo. Nacido en Sevilla en 1997, Álvaro Busto Lamett (@bustoarte) ha crecido con las manos manchadas de pintura, moldeando plastilina o dibujando. Pero no fue hasta los dieciséis años, al terminar sus estudios obligatorios, cuando su padre decidió regalarle unas clases de modelado. "Estuve todo ese verano yendo a Coria, al taller de Alfonso Montaño, que fue quien me inició en el modelado", comenta Álvaro.
No le gusta proclamarse autodidacta, "porque la gente siempre bebe de los demás", pero sí es evidente que sus capacidades han ido desarrollándose de forma natural y desde su niñez. Una vez acabado aquel cursillo, su padre quiso que tuviese algo fijo y cursó ciclos formativos de electricidad y electrónica, llegando al grado superior. Pero ese no era su destino. Busto Lamett rechazó la oportunidad de empezar a trabajar para darse una oportunidad en su verdadera vocación.
"No es hasta los 20 años cuando ya decido estudiar lo que me gusta, y empezar a creer que mi hobby podría darme de comer el día de mañana". Ingresó entonces en la escuela de arte de Sevilla, en la sede de Juan de Padilla, situada en el barrio de Ciudad Jardín, dentro del grado superior de técnicas escultóricas. Tras dos años de estudios, amplió notablemente sus conocimientos aunque no pudo desarrollar sus prácticas con la llegada de la pandemia. Su camino no había hecho más que empezar, porque pronto saldrían nuevas metas.
"En la escuela conocí a mucha buena gente, y relacionada con esto, y me impulsaron a seguir estudiando". En el último tercio del pasado año, Álvaro entró en la Universidad de Bellas Artes de Sevilla, con algunas asignaturas convalidadas y teniendo acceso a otras de segundo curso. "Jamás había pensado en estudiar la carrera. Hice mi prueba de acceso con bastante buena nota y entré...". Busto asegura que este "no había sido el sueño de mi vida, pero las circunstancias me han llevado aquí y estoy super contento".
Hablar de arte en Sevilla, es también hablar de Semana Santa. Entiéndase que este término engloba todo la obra religiosa repartida por el territorio hispalense. Busto es hermano del Cerro y de la Pastora de San Antonio, aunque por encima de todo está su hermandad del Buen Fin, a cuyos titulares profesa gran devoción desde pequeño. Es costalero y le apasionan las cofradías. Su obra, irremediablemente, está influenciada por todo ello, aunque está abierto a todo tipo de arte.
Recientemente ha realizado una brillante reproducción en miniatura del Santísimo Cristo del Calvario, una obra de Francisco de Ocampo, para un particular. "Me encanta buscarlo en la intimidad de la Madrugá, por calles como Gravina o Pedro del Toro, donde puedo deleitarme, sin prisas, un buen rato", explica Álvaro. "Siempre he dicho que el Calvario es, quizás, la mejor talla que procesiona en la Madrugá, ya que al ser un crucificado, el artista muestra toda su sabiduría y formación sin necesidad de que su trabajo se tape con ningún ropaje o túnica", argumenta. "Concretamente, Ocampo en ésta obra se recrea en cuanto a la anatomía y a las proporciones de manera sublime".
Juan de Mesa, Martínez Montañés o Pedro Roldán son fuente de inspiración para este joven aprendiz, pero asegura que "el Cristo del Calvario me parece toda una referencia a la hora de poder crear de cero una obra...". Hablando ahora de la Virgen, en general, siente especial interés por "la finura de la línea que sigue Juan de Astorga, que curiosamente es el autor de su madre de la Presentación", refiriéndose a los titulares de la cofradía de la Madrugá del Viernes Santo. "Por lo tanto podría decir que la hermandad posee el equilibrio perfecto de la imaginería sevillana", opina Busto.
En pleno siglo XXI, ¿hay lugar para la creación de nuevas líneas? "En la imaginería actual pienso que, antes de dar palos de ciego, es preferible mirar nuestros antecesores y sus obras, y de alguna manera basarnos en ellos y obtener de cada uno el ingrediente que nos interese, para así añadirlo a la mezcla". Álvaro entiende que no tiene nada de malo mirar a otros artistas, y además es algo que se ha hecho a lo largo de la historia del arte. "Mi inspiración para crear es el propio pasado y lo antiguo... es mi camino para alcanzar la vanguardia", concluye.
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