Sevilla celebró la festividad del Carmen con calor y procesiones
CRÓNICA
Cuatro cofradías recorrieron las calles de la capital este fin de semana marcado por las altas temperaturas
Las procesiones de la Virgen del Carmen de San Gil y Santa Catalina, en imágenes
Sevilla vivió con intensidad la festividad litúrgica de Santa María del Monte Carmelo. El arzobispo, José Ángel Saiz Meneses, asistía a mediodía a la Parroquia de Omnium Sanctorum, para oficiar la misa en honor a Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos, patrona del Ilustre Colegio de Procuradores de Sevilla y de la Armada española. La dolorosa del Miércoles Santo lucía manto blanco, hábito y escapulario marrón, y una ráfaga de plata típica de las devociones carmelitanas.
En numerosos templos quedaron expuestas en veneración las representaciones de la Virgen del Carmen, como en las parroquias de la O, San Leandro o Su Eminencia, así como en los conventos del Buen Suceso, Santa Ana y en la capilla de Calatrava. En otras iglesias, como cada 16 de julio, dedicaron misas a esta popular advocación nacida en torno al año 1200 en el Monte Carmelo.
Por la tarde tuvieron lugar tres procesiones en distintas feligresías de la capital, además de las que se dieron en otros puntos de la provincia. El calor hizo mella, siendo muchos los sevillanos que aprovecharon el fin de semana para vivir esta festividad en las orillas de los cercanos pueblos costeros de Huelva, Cádiz, Málaga y Almería, donde también hubo procesiones por tierra y mar. Los termómetros marcaban 40 grados a las ocho de la tarde. Mucha agua y abanicos al pecho. Pese a todo, multitud de devotos arroparon a las procesiones en Sevilla, como ocurría hace una semana en San Leandro. Este miércoles saldrá la del Puente de Triana y el domingo la de Calatrava.
Habían pasado tres años de la última vez que Nuestra Señora del Carmen de San Gil recorrió las calles del barrio de la Macarena. Con su pelo natural recogido en un moño, seña de identidad de esta imagen de José Ordóñez, portaba en su mano izquierda al Niño Jesús de Francisco Buiza, con hoyuelo en la barbilla y nariz respingona. Hubo lluvia de pétalos y fuegos artificiales en la calle Parras, a la altura de la Hermandad del Rocío de la Macarena. Ya en los compases finales de la procesión se produjo el encuentro con la Virgen de la Esperanza, a las puertas de su Basílica. La Centuria juvenil y la Municipal de Arahal pusieron el acompañamiento musical.
Desde la Iglesia de Santa Catalina, en el distrito Casco Antiguo, hacía su salida la única imagen gloriosa que procesiona en Sevilla bajo palio. Las bambalinas, los diez varales, y los candelabros de guardabrisa, han sido restaurados recientemente por el orfebre Luis Jiménez. A las nueve de la noche, con los bares del entorno de la Plaza de los Terceros rozando el lleno, salía la Virgen a sones de la Banda de Música Ciudad de Dos Hermanas. En su recorrido visitó a las hermandades de la Cena, en la calle Sol, y la Mortaja, en Bustos Tavera. También pasó por San Román, templo que fue su cobijo durante los casi tres lustros que duraron las obras de rehabilitación de Santa Catalina.
El sábado hubo una tercera procesión, en el Polígono de San Pablo, desde la Parroquia de San Francisco Javier. En su salida, la Banda de la Soledad de Cantillana interpretó la marcha Gloria de San Pablo, de Juan de Dios Espinosa y José Luis Gómez Jaldón, mientras los costaleros cruzaban sobre los pies una alfombra de sal con el escudo de esta agrupación parroquial. Los momentos más emotivos se vivieron a las puertas del centro de mayores del barrio y en el interior de la Parroquia de San Ignacio de Loyola, sede canónica de la Hermandad de San Pablo.
El fin de semana carmelitano lo cerró la Hermandad del Carmen del Santo Ángel, con los pasos de la Transverberación de Santa Teresa y de Nuestra Señora del Carmen. Esta última portaba la medalla de Sevilla, otorgada por el Ayuntamiento a la Comunidad de Padres Carmelitas Descalzos. Sones de la Oliva de Salteras para este paso que mandaba José Manuel Palomo. Hubo lluvia de pétalos en la calle Padre Marchena, donde sonaron las marchas Siempre la Esperanza y Coronación.
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