Contrapunto | Miércoles Santo

Viste a Vírgenes de seis provincias andaluzas

  • Madre de Dios de la Palma, del Cristo de Burgos, paso del ecuador de vestidor l Antonio Bejarano empezó con la Pastora de Capuchinos al dejar de vestirla hermanitas de la Cruz

Antonio Bejarano, el Viernes de Dolores mientras vestía a la Dolorosa de San José Obrero. Antonio Bejarano,  el Viernes de Dolores mientras vestía a la Dolorosa de San José Obrero.

Antonio Bejarano, el Viernes de Dolores mientras vestía a la Dolorosa de San José Obrero. / Juan Carlos Vázquez

HOY es su particular paso del Ecuador. Antonio Bejarano es el vestidor de Vírgenes que salen en procesión por la Semana Santa de seis provincias andaluzas. Eso es vertebrar el territorio, partiendo de la premisa de que María, como madre de Dios, es un símbolo universal, que trasciende fronteras y límites. La Madre de Dios de la Palma de la hermandad del Cristo de Burgos marca esa mediana en la semana de los días más esperados. Una imagen de 1884 atribuida a Manuel Gutiérrez Cano.

Como un rockero de gira o un político en campaña, Bejarano ha pasado las últimas semanas viajando por los cuatro puntos cardinales de Andalucía. Un día le llamabas y venía de Lucena camino de Tocina. Otro día, salía de Utrera con dirección a Sanlúcar de Barrameda, una ciudad importantísima en su vida cofrade de vestidor y de creyente. En su caso, no hay disyuntiva alguna entre Sevilla y Sanlúcar, las dos primeras etapas de los que hace medio milenio inician la epopeya de la primera vuelta al mundo.

El resto del año, Bejarano dirige y presenta el programa Estilo Sevilla, en la emisora del Sevilla Fútbol Club. Un espacio con motivaciones solidarias, artísticas y culturales que cada miércoles reúne en el estudio a los imagineros y escultores Fernando Murciano y Jesús Méndez Lastrucci.

Antonio Bejarano viste a 13 Vírgenes de otras tantas hermandades de la capital y a una treintena de las provincias de Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada, Cádiz y Huelva. Sólo en Sevilla, es un programa de Semana Santa: Padre Pío, San José Obrero, San Gonzalo, Vera-Cruz, Penas de San Vicente, Cristo de Burgos, Virgen del Valle, Virgen de las Angustias de los Gitanos, del Patrocinio del Cachorro, Montserrat, su hermandad de los Servitas y durante siete años fue también vestidor de las Aguas.

Todo empezó un poco por casualidad. “Un 5 de enero, las hermanitas de la Cruz dejaron de vestir a la Pastora de Capuchinos, una Virgen a la que empecé a vestir y la sigo vistiendo”. La primera dolorosa a la que vistió fue la Esperanza de Bollullos del Condado; la primera de Sevilla, la Virgen de los Dolores de su hermandad de San José Obrero, que salió el Viernes de Dolores de su iglesia, en Arroyo esquina con la calle Samaniego.

Su relación con Sanlúcar de Barrameda ha sido muy fructífera. Se siente sanluqueño adoptivo, viste a cinco Vírgenes de la ciudad donde desemboca el Guadalquivir y nace el Atlántico y fue pregonero de su Semana Santa en 2014. Teoría y realidad, como el libro de Núñez de Herrera.

A comienzos de año murieron los diseñadores Karl Lagersfeld y Elio Bernhayer. Dice Bejarano que no hay una escuela de vestidores como tal. “La tuvo durante un par de cursos Pepe Garduño, el maestro del siglo XX. Oficialmente ahora no la hay”. Hermano de la Macarena, bautizado a los pies de la Esperanza, cree que Juan Manuel Rodríguez Ojeda supuso una revolución “no sólo en el tema del vestir, sino en la concepción global de la Semana Santa”.

La Semana Santa es una catequesis en la calle, aunque también sea un espectáculo y una manifestación de obras de arte. “Hay que tener fe para vestir, pero también hay que tener mucho aguante y mucha mano izquierda; hay que bregar con las opiniones un poquito pesadas de algunas camareras y priostes”.Por familia, es hermano de la Macarena; por elección, de los Servitas. No sólo viste a la Pastora de Capuchinos, sino que perteneció a su junta de gobierno y durante dieciocho años formó parte del coro de esa hermandad. También es hermano del Silencio de Sanlúcar de Barrameda.

La mano del vestidor se va a ver en la calle, imágenes en movimiento. “La calle evangeliza, el papel del vestidor es importantísimo. Son imágenes en candelero, hechas para vestir. Por muy buena que sea la imagen, no está concluida hasta que no está vestida”. Ha vivido un sinfín de anécdotas. “Momentos entrañables. Cada vez son más los enfermos de cáncer que vienen a ver vestir a la Virgen. Y momentos de risas. Mucha torrija, mucha croqueta, mucho pestiño, mucho arroz con leche. Y momentos en los que tú estás en contacto íntimo con la imagen. En resumen, muchas horas, muchos kilómetros, dormir poco y mucha coca-cola”. Una vuelta al mundo.

Joven veterano, busca la naturalidad, “que nada realce más que la imagen en sí, se trata de ayudar a que la imagen luzca lo más bonita y bella posible; conseguir un efecto pictórico, y si te dan libertad se agradece y se nota. Es muchísima responsabilidad porque estamos tratando con imágenes sagradas. Lo fundamental en este trabajo es disfrutar con lo que se hace; si no, se convertiría en un tormento”.

Vírgenes muy diferentes que son la misma, la madre del Dios hecho hombre. Dolorosas de secano y del litoral, del valle y de la marisma, de gloria y de penitencia. Antonio Bejarano, comunicador radiofónico el resto del año, es un cartógrafo de la fe que humaniza lo divino. Kilómetros Hora, la velocidad de la Pasión.

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