Condenado a 19 años por homicidio frustrado al encasquillarse la pistola

Disparó contra el dependiente de una panadería en Alcosa en uno de los atracos

R. S.

20 de octubre 2008 - 05:03

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 19 años de cárcel a un joven marroquí por tres atracos violentos, en uno de los cuales disparó dos veces al pecho al dependiente de una panadería desde una distancia de dos metros porque no le reveló donde estaba la caja fuerte.

La sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia, a la que ha tenido acceso Efe, condena a Y.K., de 21 años, por un primer atraco ocurrido sobre las 20:00 del 14 de diciembre de 2006 en una perfumería de la calle Ciudad de Carlet de Sevilla, cuando ocultando su cara con un pasamontañas apuntó a la dependienta con una pistola y le amenazó con "pegarle un tiro" si no le entregaba el dinero de la caja.

El acusado huyó con 401 euros y fue identificado "sin ninguna duda" por la dependienta porque poco tiempo antes había estado en la tienda para comprar un desodorante.

A las 21:00 del 10 de febrero de 2007, el acusado entró en una panadería de la calle Ildefonso Marañón Lavín de Sevilla, tapándose la cara con una bufanda, y efectuó un disparo al aire con el que amedrentó a los empleados y consiguió que le entregaran 1.800 euros.

Según la sentencia, a continuación el acusado apuntó con la pistola hacia un empleado y le preguntó por el dinero de la caja fuerte, y cuando éste le contestó que no tenían, le disparó en dos ocasiones desde una distancia de dos metros, si bien el arma se encasquilló. El acusado huyó del lugar a bordo de un ciclomotor donde le esperaba un cómplice que no ha sido identificado. En este caso, fue identificado por la víctima del disparo y por otras tres personas que se encontraban en el local, que le reconocieron por los ojos y el resto de la cabeza que llevaba al descubierto.

Finalmente, sobre las 11:20 del 19 de febrero de 2007, Y.K. abordó con una navaja "de grandes dimensiones" en las inmediaciones del hipermercado Carrefour San Pablo a la camarera de un bar que se dirigía a un banco para ingresar la recaudación y consiguió que le entregase los 9.403 euros que llevaba. Explican los jueces que el acusado fue identificado por la camarera, que le conocía de su barrio e incluso explicó durante el juicio que se quedó sorprendida porque "no sabía que este niño se dedicara a esto".

La sentencia aplica la atenuante de drogadicción pero le impone la pena máxima por delitos de "robo con gran violencia".

En cuanto a los dos disparos efectuados contra el dependiente de la panadería, los jueces los consideran un delito de asesinato en tentativa pues la víctima estaba "absolutamente indefenso, a merced del atacante y no tenía posibilidad de defensa", por lo que imponen 8 años de cárcel y el pago de una indemnización de 5.000 euros.

stats