Energía solar fotovoltaica ¿freno del cambio climático?

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24 de septiembre 2023 - 00:00

Cuando pensamos en energías renovables lo más probable es que la primera que nos venga a la cabeza sea la energía solar. Y no es extraño, ya que probablemente sea una de las más importantes que tenemos porque es limpia, verde y respetuosa con el medio ambiente.

Pero algo bueno siempre tiene su parte mala, y es que las energías renovables tienen un potencial enemigo al que todos deberíamos temer: el cambio climático. En una supuesta lucha entre ambos lo que inclinaría la balanza a favor de la energía solar sería una apuesta unánime y global por las renovables.

En la actualidad sabemos que la energía del sol tiene varias caras: en forma de energía solar híbrida, pasiva, térmica y fotovoltaica. Esta última es la que capta la radiación solar a través de los paneles solares que absorben los rayos del sol y los transforman en corriente eléctrica aprovechable. Hablemos de ella y de cómo podemos lograr el autoconsumo fotovoltaico con su uso.

Las claves de la energía solar fotovoltaica

El funcionamiento de la energía solar fotovoltaica es muy sencillo de entender pues se produce cuando la radiación del sol llega a la superficie de la tierra y es captada por una instalación fotovoltaica. Las placas solares, a través de un inversor solar, convierten la corriente continua que proviene del sol en corriente alterna.

Aunque bien es cierto que esta corriente alterna suele utilizarse para cargar dispositivos, poner la lavadora o iluminar una estancia también tiene otras aplicaciones muy útiles. En lugares donde la luz es muy cara o escasa se aprovecha para sistemas de riego, electrificación rural, navegación marítima o señalización de tráfico.

Hay varios tipos de aplicaciones como también hay diversos tipos de instalaciones solares fotovoltaicas. En primer lugar, encontramos las instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red eléctrica. Son básicamente las que utilizan la energía solar por el día aprovechando las placas solares y por la noche cuando al precio de la luz baja se conectan a la red eléctrica tradicional.

También encontramos las instalaciones fotovoltaicas híbridas, que son las que permiten estar conectado a la red eléctrica pero también utilizar baterías para almacenar la energía sobrante de los paneles solares. Y por último, la instalación fotovoltaica aislada, cuyo autoconsumo energético es total porque funciona solo con la energía solar. Utilizan las placas solares para abastecer su consumo y cuando hay condiciones climatológicas adversas usan lo almacenado en las baterías para tener electricidad.

El crecimiento exponencial del sector

El sector fotovoltaico mundial ha experimentado un crecimiento del 60% según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Grandes potencias como China, Estados Unidos y Europa encabezan el ranking de potencia instalada. España también entra en el top 10 de países que más apuestan por esta energía verde, según el informe Snapshot of Global PV Markets 2023 nuestro país lleva instalados un total de 26,6 gigavatios.

Y a medida que esta curva asciende también descienden los precios de fabricación. Cada vez que la potencia instalada aumenta los precios descienden hasta casi la mitad. El sector de la energía fotovoltaica trabaja a diario para reducir los costes de los sistemas y democratizar mucho más la instalación de placas solares.

La empresa nacional AutoSolar cubre la demanda de instalaciones fotovoltaicas por toda España. A la vez que se dedican a proporcionar el material necesario, también instalan rentabilidad a través de los paneles solares. Todo ello sin perder de vista el objetivo de seguir apostando por la investigación y los avances tecnológicos, necesarios para que nuestro país no baje su posición en el ranking mundial.

El objetivo ambicioso de frenar el cambio climático

La energía solar tiene el viento a favor para conseguir un futuro con pocas emisiones de carbono y con una energía renovable y duradera. Aunque estamos en el camino correcto es necesario no desviarse e incluso acelerar, porque las emisiones globales de CO2 alcanzaron un nuevo récord mundial durante el año pasado. Los combustibles fósiles siguen constituyendo un gran problema ya que desde el siglo XIX no han dejado de crecer.

Aunque hay optimismo hacia el futuro hay que apostar más fuerte por la energía solar fotovoltaica. Sin un fuerte respaldo por parte de políticas internacionales y nacionales la sociedad seguirá sin conseguir los objetivos marcados en la Agenda 2030.

Es necesario mantener e incluso aumentar los incentivos para aquellos que apuesten por las energías renovables. Marcos reguladores e incluso iniciativas educativas para fomentar su uso y crear mayor conciencia. Si seguimos estas indicaciones el sector podrá ayudar a afrontar los retos energéticos que se presentan a escala mundial.

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