Las Páginas Amarillas de Judea y Galilea
Oficios de la Navidad
El Nuevo Testamento es un tratado de teología, historia, agricultura y medicina l Gremios como el de arquitecto, juez o médico ocupan un papel relevante
Porquero es el que cuida o guarda los cerdos. Porquerizo, el que limpia la pocilga. El primero de esos dos oficios aparece en la mitología del chascarrillo, lo diga Agamenón o su porquero. La pocilga del segundo es en italiano Porcile, título de una película de Pasolini, que se adentró en la palabra sagrada con su película El Evangelio según san Mateo.
Los dos, porquero y porquerizo, son dos de los muchos oficios que aparecen en las lecturas del Nuevo Testamento. Un tratado de teología, pero también de arte, agricultura, medicina, arquitectura, historia y antropología.
Todos esos oficios pululan esta noche en torno al pesebre más universal, el belén de la Nochebuena que precede a la Navidad. De Judea a Galilea, separadas por el río Jordán, hay una multitud de gremios y oficios, muchos de los cuales siguen teniendo vigencia y actualidad.
El poder de los escribas, sumos sacerdotes y fariseos, que consideran al niño hecho hombre un proscrito, un transgresor, un blasfemo. Por los textos de los cuatro evangelistas aparecen pastores y pescadores, éstos reales o en las metáfora de las parábolas. De pie junto al lago de Genesaret, Jesús vio dos barcas que estaban en la orilla. “Los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes”.
Una mujer lo confunde con el hortelano. Sus discípulos, “viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma”. La de hoy es la gran noche del carpintero José. “Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada. ¿De dónde saca éste esta sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero?”. Para llegar al carpintero, desde Abrahám, Isaac y Jacob, hay un total de cuarenta y dos generaciones.
La figura del médico es una constante, “no necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. Oficios como el comerciante de perlas finas o el que está sentado en el mostrador de los impuestos, que no es otro que el evangelista Mateo, a quien Jesús le dijo: “Sígueme”.
Jueces y alguaciles. El jefe de la sinagoga y el constructor del lugar de oración de los judíos. De las tres artes clásicas, pintura, escultura y arquitectura, sólo ésta tiene su lugar en el Nuevo Testamento. “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”. (El arquitecto Antonio Cruz Villalón asistía el viernes a un concierto de Godspel en los Jesuitas de Trajano). Oficios como el de batanero, batanes cuyos sonidos aparecerán después en el Quijote. Sube Jesús con Pedro, Juan y Santiago al monte donde están Moisés y Elías. “Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo”.
Parábolas universales como la del hijo pródigo o el buen samaritano son en su formulación un compendio de gremios. “Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Éste le contestó: Ha vuelto tu hermano”. La lección universal del perdón. A un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó, unos bandidos “lo desnudaron, los molieron a palos y se marcharon...”. Un sacerdote y un levita pasaron de largo. Un samaritano que iba de viaje, al verlo, “le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su cabalgadura, lo llevó a una posada”. Le dio dos denarios al posadero para que cuidara de su maltrecho huésped.
“Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros”, le dice Amós a Amasías. El sicomoro es un árbol de la familia de las moráceas y de las higueras. Más gremios en una estampa que reflejó Mercadante de Bretaña y se ve en la entrada al patio de los Naranjos. “Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas”.
La palabra maestro es fundamental en los Evangelios. Jesús se dirige a Nicodemo, personaje relevante en la iconografía de la Semana Santa junto a San José de Arimatea. “El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va... Tú eres maestro en Israel y no lo entiendes”. Saber no sirve de mucho. “Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se la has revelado a los pequeños”.
La música es un elemento fundamental en las narraciones. En los textos aparecen flautistas, música en el regreso del hijo pródigo y también en el episodio de Juan el Bautista. Éste le reprobó a Herodes que se casara conHerodías, mujer de su hermano Filipo. La hija de Herodías bailó para todos, gustó tanto a Herodes que le dijo que le pidiera lo que quisiera. A instancias de su madre, pidió la cabeza del Bautista. Una bailarina para el verdugo que decapita al Bautista y le trae la cabeza en una bandeja.
Oficios simbólicos como el de oftalmólogo, “la lámpara del cuerpo es el ojo”, o el de periodista, “se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia”. Hay novios, padrinos y convidados a la boda. Unos guías muy particulares. “¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!”. Alegato contra los escribas y fariseos “que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad”.
Viaja Jesús hasta Betania, a la casa de Lázaro. Y allí establece una variante de la división del trabajo con las hermanas del otro resucitado. “Marta servía. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, lo ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera”.Judas Iscariote aparece como el primer abanderado de la demagogia. “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselo a los pobres?”.
Cortesanos, criados y la criada portera destinataria de una de las tres negaciones de Pedro. “¿No eres tú también de los discípulos de este hombre?”. En uno de los relatos, germen de la novela histórica, se detalla la pirámide del poder. “En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.
Sembradores, jornaleros y banqueros en una lección práctica sobre la siega, la trilla y la vendimia. Muchos de estos oficios se han podido ver en la Feria del Belén de Sevilla, que ayer se clausuró en sus bodas de plata. En puertas de la Nochebuena, el niño que nace un año antes de que nazca el nuevo año, hijo de la Nochevieja.
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