OBITUARIO

Fallece el doctor Montaña, el miembro más antiguo de la Academia de Medicina

José María Montaña Ramonet José María Montaña Ramonet

José María Montaña Ramonet

El distinguido médico humanista José María Montaña Ramonet falleció el pasado domingo a los 92 años de edad. Era el miembro más antiguo de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, institución a la que accedió en 1975. Entonces, fue el primer odontólogo-estomatólogo de la historia de esta Academia, con más de 300 años. Además, el pasado abril recibió la medalla del Instituto de Academias de Andalucía.

El doctor Montaña, hijo del médico rural Eduardo Montaña, nació en 1924 en Organyá, un municipio pirenaico de Cataluña, pero el alzamiento militar y la Guerra Civil le obligaron a huir junto a su familia con 11 años a Francia, para después viajar a Cádiz, donde estudió Medicina, siguiendo así con una larga tradición familiar de médicos rurales que se remonta hasta 1760, según confirma su familia. Posteriormente, se trasladó a Sevilla, donde continuó su formación en la cátedra de Anatomía y estudió los cerebros humanos desde el punto de vista anatómico, tema de su tesis doctoral.

El papa Benedicto XVI le otorgó a él y a su esposa la medalla 'Pro Ecclesia et Pontifice'

Sus inquietudes le llevaron a Madrid donde se siguió formando y se doctoró en 1951 como estomatólogo. Más tarde se especializó en cirugía maxilofacial y también en otorrinolaringología, aunque la mayor parte de su carrera profesional la desarrolló como médico odontólogo en el centro de especialidades Virgen de los Reyes, conocido popularmente como Marqués de Paradas, además de disponer de una consulta privada propia.

En 1975, fue nombrado académico numérico de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, la más antigua de España. Su discurso de acceso versó sobre las enfermedades orgánicas de origen bucal. La prensa local del momento se hizo eco de este nuevo ingreso, y, de este modo, se convirtió en el primer estomatólogo en ocupar un sillón en esta institución, en la que también ejerció de bibliotecario desde 1989.

La función como bibliotecario supuso para el académico la difícil labor de ordenar e informatizar los más de 15.000 títulos propiedad de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, algunos de ellos incunables, tarea que desarrolló con éxito.

En el ámbito personal, su familia destaca su carácter afable, recatado, humilde y, sobre todo, su "amor incondicional durante toda su vida" a su esposa Josefina González Martínez, con la que estuvo casado durante más de 50 años hasta el fallecimiento de ella hace una década, y a la que "tenía presente en todos sus discursos", reconoció ayer María Teresa Montaña, la mayor de sus cuatro hijas.

El doctor Montaña también destacó por su fuerte creencia y espiritualidad. Muy vinculado a la parroquia de San Pedro, de Sevilla, su labor pastoral y su intenso servicio a la comunidad, le llevó a recibir junto a su esposa la medalla Pro Ecclesia et Pontifice, condecoración papal que le otorgó Benedicto XVI, el reconocimiento que él "más valoraba", según confirmó su hija.

Autor de numerosos artículos y libros como La Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Sevilla; El médico de la reina apuntes biográficos del doctor Giuseppe Cervi (1663-1748); y La Veneranda Tertulia Hispalense, 1693-1700, su última aparición pública fue el pasado mes de abril, cuando recibió de la mano del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, la medalla del Instituto de Academias de Andalucía. También estaba previsto que en la festividad de San Lucas, en octubre, fuera nombrado Médico Ilustre de Sevilla por el Real Colegio de Médicos de Sevilla.

A pesar de todos los reconocimientos que recibió a lo largo de su vida y todos los éxitos cosechados, tal como recuerda uno de sus yernos, Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Ateneo de Sevilla, el doctor Montaña siempre decía que "por encima de todo" su "mayor mérito" era "ser médico".

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