Calle Rioja

García Lorca, el 'tercer' Quintero

  • El profesor José Javier León publica un estudio sobre la conferencia de Lorca en torno al Duende y establece puentes con una obra teatral de los dramaturgos de Utrera

José Javier León, con Pedro G. Romero, que presentó su libro. José Javier León, con Pedro G. Romero, que presentó su libro.

José Javier León, con Pedro G. Romero, que presentó su libro. / Belén Vargas

LA Bienal de Flamenco ya es historia y aquí se proponen dos herramientas para alimentar la memoria o digerir el acabóse. El duende llegó antes a la tauromaquia que al flamenco, y ya no hay quien lo saque del burladero y los tendidos de este último. José Javier León (Granada, 64) le ha hecho un doble regalo a los seguidores y detractores de Lorca en su relación con el flamenco. Athenaica ha editado el libro que este granadino de Santa Fe, profesor de alumnos extranjeros, ha escrito con el título de El Duende. Hallazgo y cliché, con prólogo de Christopher Maurer, de la Universidad de Boston, y una edición de Juego y Teoría del Duende de Federico García Lorca, con estudio y edición crítica anotada de José Javier León y prólogo de Andrés Soria Olmedo.

Hallazgo y cliché. Lo que empezó como un ejercio de demolición, “me molestaba muchísimo”, acabó en seducción, dijo en la presentación, con las palabras previas de Pedro G. Romero, que coordina la colección Flamenco y Cultura Popular donde se publican los dos libros. Presentador y presentado se conocieron en la galería de Juana de Aizpuru.

Después de dedicar muchas horas de vigilia –y de gozo intelectual– a estudiar la obra de Lorca, una conferencia que pronunción en Montevideo y en Buenos Aires, cree que empezó a escribirla en Nueva York en 1930 y la acabó en 1933 en el mismo barco que le llevaba hasta Argentina.

León ha estudiado la génesis de duende, “un sintagma que es dueño de la casa, simboliza una lucha entre ángeles y demonios”. “Aquí la gente siempre habla de ángel, no de duende”. De las tres fuentes del duende lorquiano, una es granadina y las otras dos de Sevilla. La primera viene de Felipe Pedrell, maestro de Lorca y de Falla, que pergeña los duendes musicales. Galerín era el nombre periodístico de Agustín López Macías, que aporta unos duendes de papel prensa. El más paradójico es el que viene de la obra teatral de los Álvarez Quintero Los duendes de Sevilla. “Ellos son los enemigos de Lorca, sus bestias pardas”. Pero el duende es un puente curiosísimo. Dice León que la misma mecenas que lleva a Lorca a Uruguay y Argentina,Lola Membrives, fue la que hizo posible que en ambas ciudades se estrenara la obra de los Álvarez Quintero. “Es la quintaesencia del sevillanismo más recalcitrante, no hay un tópico que se les escape”.

Está seguro de que Lorca vio la obra. “Debió ser en Madrid, porque cuando se representa en Granada estaba volviendo de América”. El profesor Maurer le regaló la sorpresa de que hay textos ingleses donde aparece la palabra duende sin traducir. “Antonio Muñoz Molina me dijo que Lorca traducía muy bien al inglés”.El granadino inscribe la teoría lorquiana del duende en dos triángulos. “Uno es el trío fundamental de la poesía española, Dalí-Lorca-Buñuel, que le llevó a un amigo a decir que mi estudio es el ¡Hola! de los años treinta”. El segundo es el que forma Lorca con la pareja de amantes La Argentinita y el torero Ignacio Sánchez Mejías, mantenedor del 27. Romero Murube decía que en Granada estaba el ángel, en Cádiz el duende y en Sevilla la musa. Habló de Nietzsche y del Niño de Elche, que comparten vocales.

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