Joselito vuelve a la Alameda

Calle Rioja

Joselito vuelve a la Alameda
Joselito vuelve a la Alameda
Francisco Correal, Sevilla

17 de enero 2012 - 05:03

HA vuelto Manolo Valdés a Sevilla. Sus Meninas fueron un icono de la Alameda tras su remodelación. Estatuas que se colocaron entre las columnas de las Maravillas (Trajano y Julio César) y las de Lumbreras, esos dos leones que en el argot son leonas (la Leonesa y la Ponferradina). Los vecinos se fotografiaban junto a esas imágenes, también los turistas y las visitas escolares. Algunas, las más aparatosas, sirvieron de paraguas para protegerse de la lluvia.

El cartel de la temporada taurina de este año lleva la firma de Manolo Valdés. Gracias a las elecciones autonómicas, las fechas están en la mente de muchos aficionados. A la política, a la Semana Santa o a los toros, según los gustos. O a las tres. Las elecciones son el 25 de marzo, Domingo de Pregón. Dos semanas después, 8 de abril, es Domingo de Resurrección, inicio de la temporada taurina que precede a su vez a la Feria de Abril.

Manolo Valdés ha vuelto a la Alameda, de donde Joselito nunca se fue. Es un espacio marcado por los sabores taurinos: la estatua de Chicuelo (su familia conserva la casa en la zona), la casa de las Sirenas donde Juan Belmonte jugaba a indios y vaqueros, según cuenta Chaves Nogales en su biografía. Igual Manolo Valdés ha elegido a Joselito para su cartel (el espacio señero que ocupó El Cid en el cartel de Luis Gordillo) para resarcirlo de cierta orfandad literaria: Belmonte tuvo ese regalo de inmortalidad que le hizo su biógrafo Chaves Nogales; Sánchez Mejías recibió lágrimas de llanto poético con la firma de Federico García Lorca tras su mortal cogida en Manzanares y Rafael Alberti le dedicó su libro de poemas Verte y no verte.

Aunque le acompañan en el túmulo funerario de Mariano Benlliure, paseíllo del cielo, su hermano Rafael El Gallo y Sánchez Mejías, es Joselito quien abandera la terna de matadores en la escultura más hermosa del cementerio de San Fernando. Joselito nunca se fue de la Alameda, ese escenario por el que se pasearon las velazqueñas meninas de Manolo Valdés. Estaba en las fotos de su multitudinario entierro colgadas en las paredes de la Norte Andaluza (no deberían echarlas de menos los aficionados cuando el local reabra), duelo colectivo, honores de semidiós cuando todavía, por usar una palabra muy querida por Pepe Luis Vázquez, no había hecho estragos el sinsombrerismo.

"Que pueda, Virgen, que pueda / volver con sangre a Sevilla / y al frente de mi cuadrilla / lucirme por la Alameda". Son los últimos versos del poema de Alberti 'Joselito en su gloria' incluido en su libro El alba del alhelí. Otro llanto de un poeta del 27: "Llora, Giraldilla mora, / lágrimas en tu pañuelo. / Mira cómo sube al cielo / la gracia toreadora". Muchos años después, en un mitin del Partido Comunista el Domingo de Resurrección de 1978, Alberti le dedicó unas coplillas a la Macarena. Curiosa reincidencia mariana del antiguo alumno de los jesuitas de El Puerto.

Belmonte, pasmo de Triana, se asoma en el Altozano para ver a Joselito en el cartel de la Feria del 12, la más gaditana. Gracias a Manolo Valdés, muchos también veremos en ese cartel la estela de un aficionado taurino de primera, un Cossío de Constantina llamado Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, que murió en Talavera de la Reina, la misma terminal de Joselito, mientras se disponía a pregonar la Semana Santa en esta capital toledana de la cerámica.

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