"Muchas veces he soñado con ser el chófer en una gira de los Rolling Stones"
Los invisibles
Habla inglés e italiano, estudia árabe y empezará ruso. Once años en Tussam, no fue de vacaciones a Libia por la huelga de la Feria. Ha seguido a los Rolling Stones por media Europa
EN su clase de Árabe le dicen Juan Aljáfila. Autobús en árabe. Juan Rodríguez Contreras (Sevilla, 1967) es conductor de Tussam desde el lunes de resaca de 1999. La última Feria de la alcaldesa Soledad Becerril. Quiere estudiar ruso y lo sabe todo de los Rolling Stones. Ayer condujo el 12 y el 40. De Pino Montano a Los Remedios.
-¿Lo de conducir es de familia?
-Hay un conductor de barcos, capitán de Marina. Mi hermano Luis, que se convirtió a la religión musulmana y está aprendiendo árabe. También está estudiando ruso porque se casó con una rusa.
-¿Usted eligió el árabe por una conversión religiosa?
-Yo soy cristiano. Quería matricularme en ruso, pero no me cuadraba con los horarios de Tussam y elegí árabe. Es un idioma muy lógico y muy bonito.
-¿Le ayuda en el autobús?
-Sí me ha servido. Los marroquíes que vienen aquí, por lo general, no hablan el árabe que yo estudio, un árabe clásico que se habla en Siria, Jordania y Arabia Saudí. Una vez se subió un jordano, yo estaba en primero de árabe y lo único que le pude decir es dónde estaba la próxima parada, soy de Sevilla y me llamo Juan. Pero me lo agradeció en el alma.
-¿Hay más políglotas en Tussam?
-Un compañero estudia holandés por razones familiares. Otro habla japonés porque vivió en Japón. Es gitano, hermano de la Susi y primo de los Amador.
-¿Cómo surgió su vocación?
-De niño me fijaba en los camiones grandes. Me gusta el aire libre, los aromas de Sevilla. Un día le dije a mi mujer, a la que conocí estudiando Comercio Exterior, que me iba a hacer conductor de autobuses. En mi casa decían que estaba loco. Yo lo veía un privilegio: todo el día por Sevilla haciendo algo que me gusta. Cuando me voy al trabajo, estoy en una oficina movible con vistas a toda Sevilla. Unas vistas que no tiene ni Manhattan. Se dicen muchas cosas contra los conductores de autobús, pero a mí me han aplaudido al final de un trayecto.
-¿Estaba destinado al volante?
-Iba para futbolista. Jugué en los juveniles del Betis, me decían Rizos por los pelos. Tuve un accidente de coche y por poco no me quedo parapléjico.
-¿Cuántas horas de 'vuelo'?
-Calculo que sobre un millón de kilómetros.
-¿Cuándo vio por primera ver a los Rolling?
-Vivía en Londres y fui a verlos en París. Fue un concierto inolvidable. Tocaron un tema de su primer disco, I just to make love to you (Solamente quiero hacerte el amor). Los he visto en Londres, Amsterdam, Benidorm, Madrid, Barcelona, Bilbao, El Ejido, Santiago de Compostela y Málaga, donde estábamos sesenta mil personas y el batería, Charlie Watts, le tiró al público la baqueta y la cogí yo. La tengo en mi casa.
-El concierto de El Ejido fue el detonante del cese y encarcelamiento de su alcalde...
-Fue una racha de suspensiones. Iba a ir al concierto de Estocolmo, que se suspendió porque Keith Richard se cayó de un cocotero.
-¿Los conoce en persona?
-Keith Richards vino a Sevilla en 1991, a las Leyendas de la Guitarra. Fui paseando con él desde el hotel Colón a Casa Vilches, que ya no existe, en la calle Sierpes. Me firmó la entrada del concierto. Con Bill Wyman, el bajista antiguo, tengo una foto en Londres, donde fui al restaurante de los Rolling, que se llama Stiky Fingers (Dedos pegajosos), como un disco que sacaron en 1971.
-¿Y con Mick Jagger?
-Es el que me falta y me da mucha pena. No creo que venga a Sevilla.
-La que vino fue Bianca Jagger...
-Bianca Moreno Pérez de Macías, nicaragüense. Se casaron en Saint-Tropez en 1971.
-¿Conducir un autobús es como tocar la batería?
-Pues sí. Hasta pedal de freno.
-¿Le gustaría ser chófer de una gira de los Rolling?
-Lo he soñado muchas veces.
-¿Es virtuoso del claxon?
-Soy de los pocos conductores que no quiere mampara. Yo voté en contra. Es un medio agresivo, no disuasorio. Para eso tenemos la palabra, y yo en cuatro idiomas. Para mí ha sido un paso atrás.
-¿Hace psicología en autobús?
-Hay dos cosas que nunca fallan: pedir disculpas, la disculpa es un bálsamo, y ponerte en el lugar del cliente. Quien se lleva veinte minutos en una parada es normal que esté enfadado. No le va a echar la culpa al neumático, que no siente, o al alcalde.
-¿Ha llevado a políticos?
-Políticos, no. Famosos. Chano Lobato cogía el 34 en Reina Mercedes y cuando entraba yo le silbaba por lo bajini unas alegrías de Cádiz. En Feria he llevado a Jaime Ostos y en Semana Santa a Maldonado, el meteorólogo.
-¿Qué países árabes conoce?
-Túnez, Siria, Jordania, Marruecos. Iba a ir a Libia, pero no fui por la huelga de Tussam.
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