Obituario

Juan Dávila-Armero, el amor por la familia y la Semana Santa

  • Toda su vida fue una demostración de amor a las hermandades, de devoción a Jesús Nazareno y a la Virgen de la Concepción que donó su abuelo, el marqués de Villamarta

Juan Dávila-Armero Juan Dávila-Armero

Juan Dávila-Armero / M. G. (Sevilla)

Amaba como pocos la Semana Santa, que conocía profundamente. Por eso la quería y le dolía. Era asiduo del atrio de San Antonio Abad y de la Parroquia de la Magdalena. Se murió Juan Dávia-Armero Chavarri (Sevilla, 1947), hermano del Silencio, la Quinta Angustia y la Macarena, entre otras corporaciones. Nació en la calle Daoíz, número 11, un Domingo de Ramos.

Era nieto del marqués de Villamarta, un histórico de la Primitiva Hermandad que donó la actual Virgen de la Concepción, y del empresario industrial vasco Víctor Chavarri, marqués de Triano. Su padres eran el sevillano Patricio Dávila Armero, muy vinculado al Silencio, y la bilbaína María Teresa Chavarri Poveda. La devoción por Jesus Nazareno y la Concepción la llevaba en la sangre.

Se casó con doña María Luz del Arenal en Getxo (Bilbao) en 1972. El matrimonio tuvo tres hijos: Juan, Álvaro y Sofía.

Fue criado en el seno de una familia numerosa. Era el tercero de cinco hermanos: Francisco, Patricio, Juan, Teresa y Macarena.

Sus hermandades de familia y en las que más se implicó fueron El Silencio y la Quinta Angustia. También fue hermano de la Macarena, donde llegó a celebrar sus 50 años de fidelidad a la corporación; del Rocío de Triana y de la Santa Caridad. Fue hermano de la Bofetá, donde salió como bocina en el paso de la Virgen . Por su amistad con grandes cofrades, fue hermano y salió en otras muchas cofradías, como La Mortaja, Las Aguas, Los Estudiantes, San Benito y el Gran Poder.

Enamorado de Sevilla, de su Semana santa y de sus cofradías. También fue muy rociero y disfrutaba de la Feria en la caseta del Cirio Apagao, tertulia de la que era uno de los fundadores. Gran devoto del Cristo del Descendimiento. Fue prioste de la Quinta Angustia, donde tenía grandes amigos ya fallecidos. Y no dejaba de pensar en aportaciones e ideas para hacer más grande El Silencio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios