8 Mujeres en una carrera de obstáculos

El colectivo femenino cada vez está más presente en profesiones de tradición masculina, pero la brecha salarial se mantiene

8 Mujeres en una carrera de obstáculos
8 Mujeres en una carrera de obstáculos
Cristina Díaz

07 de marzo 2015 - 05:03

El sueldo de las mujeres en España es un 17% más bajo que el de los hombres, y, si tienen hijos, éstas ganan de media un 5% menos que aquellas que no tienen. Así lo indica el último informe de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra mañana, 8 de marzo. Una brecha salarial que ya adelantó en el informe Trabajar igual, cobrar igual el sindicato UGT, que señala que las mujeres deben trabajar 79 días al año más que un hombre para cobrar lo mismo y 11 años y medio más para tener una pensión de la misma cantidad.

Beatriz Obando, conductora de Tussam desde hace nueve años, confirma que en sus inicios, cuando trabajaba en empresas privadas del sector del transporte, las mujeres cobraban menos que sus compañeros masculinos. Una circunstancia que se repite hoy en "determinadas empresas", apunta sin querer decir nombres, aunque "no en el sector público".

La sevillana recuerda las dificultades que encontró cuando comenzó a trabajar como conductora de autobuses hace 13 años: "No había baños de mujeres y todos los uniformes eran masculinos", señala Obando, la primera conductora que entró en la empresa Los Amarillos, según relata.

La presencia de mujeres en profesiones tradicionalmente masculinas cada vez es mayor, pero los datos siguen muy lejos de la paridad. De los más de 1.200 conductores de la empresa de transporte municipal, sólo unos 45 son mujeres, aclara Beatriz Obando. En el caso de Lipasam, la empresa de limpieza pública, "de los 50 capataces que existen, sólo cuatro son mujeres", apunta Soledad Romero. Esta sevillana comenzó a trabajar en la empresa municipal hace 24 años, aunque no obtuvo su plaza fija hasta 2002.

Romero, que coordina el trabajo de 25 personas en la zona de Triana y la Cartuja, recuerda que, al principio, la llamaban "la niña" con cierto tono despectivo, especialmente cuando tenía que dirigir el trabajo de empleados con varios años de experiencia. "Nunca me he sentido discriminada por ser mujer, mis compañeros valoran mi trabajo", manifiesta. "Siempre me he sentido respetada, pero porque me he hecho respetar. Aquí tienes que ser muy echá pa'lante, si no te comen las moscas".

La trabajadora de Lipasam habla de la "falsa liberación de la mujer": "Nos autoexigimos más. La casa es responsabilidad nuestra, somos amas de casa igual que lo fueron nuestras madres, y, además, trabajamos fuera". Según la sevillana, hay mujeres que solicitan a la empresa trabajar en el turno de noche para poder cuidar a sus hijos durante el día.

Con el fin de tener un horario flexible para compaginar su vida familiar con la laboral, Rosario Barbosa empezó a ejercer como taxista en 2000, con 35 años y tres hijos de 11, 12 y 14 años. "En 2001 me divorcié y necesitaba libertad de horarios para atender a los niños. Con el taxi, podía llevarlos al médico y luego seguir trabajando, por ejemplo", apunta esta mujer que recientemente ha entrado en la junta directiva de la asociación Foro Taxi Libre, algo insólito en este sector.

De los más de 2.100 taxistas que hay en Sevilla, sólo unos 60 son mujeres, según detalla Barbosa. Pese a esta diferencia, la taxista reconoce no haber recibido ninguna muestra de machismo por parte de sus compañeros: "Al contrario, siempre me han apoyado y han acudido en mi ayuda cuando he tenido algún altercado con un cliente". Reconoce que aún los ciudadanos se sorprenden cuando se suben al taxi y ven una mujer al volante: "Sólo en una ocasión, un cliente cerró la puerta y esperó otro taxi cuando vio que el conductor era una mujer".

La conciliación familiar de Rosario Ortega pasa por levantar a su hijo de 10 años a las seis y media de la mañana y llevarlo desde las siete y cuarto hasta las nueve que entra en el colegio a la oficina donde trabaja de limpiadora. Luego, a las dos, el menor la espera haciendo los deberes en la Fundación Vicente Ferrer, donde Rosario termina su jornada laboral. "Sé que se despierta muy temprano, pero qué hago, tengo que trabajar para mantenerlo", se pregunta esta extrovertida empleada de la empresa de limpieza Abril.

En 2012, en plena crisis, Mayka Pérez dejó su puesto como directora financiera de una empresa andaluza para embarcarse en su propio proyecto empresarial: TuEquipaje.com, un servicio personalizado de transporte con cobertura en Europa y Estados Unidos. Además de su inquietudes profesionales, esta empresaria, natural de La Puebla del Río, reconoce que fue su maternidad la que le llevó a montar su propio negocio. "Necesitaba flexibilidad de horarios. A lo mejor son las doce de la noche y sigo trabajando desde casa, pero he pasado la tarde con mis hijos".

Este negocio arrancó en internet, pero ya cuenta con dos oficinas en Sevilla, en Los Remedios, y en La Puebla del Río. "Nunca he encontrado limitaciones a nivel empresarial por ser mujer, pero sí a nivel personal", comenta Mayka Pérez, que comenzó a trabajar a los 18 años como azafata en un autobús turístico de la ciudad.

La paridad sigue siendo una asignatura pendiente en el mundo empresarial, sobre todo en los niveles más altos. Según el estudio Presente y futuro de las mujeres en los consejos de administración del Ibex 35, realizado por Add Talentia, la presencia de mujeres en los consejos del Ibex llegó al 17% en 2014, once puntos menos que la media europea. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), si la situación actual no cambia costará "entre 100 y 200 años" lograr la paridad en los puestos ejecutivos de las grandes empresas.

"Hay empresas que son reticentes y prefieren no tener a mujeres con hijos o potenciales a tener familia en cargos de dirección", señala Rosa Santos, responsable de relaciones institucionales de la empresa Konecta, presente en más de 23 países y con más de 23.000 empleados, 3.100 en Sevilla. "Yo nunca me he sentido discriminada, pero es cierto que la mujer tiene que demostrar más su valía, está más expuesta a los juicios", apunta Santos, actual presidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto de Estudios Cajasol, entidad a la que estuvo vinculada desde 1993 hasta 2013.

Madre de dos hijos, Santos habla de las largas jornadas laborales a las que tiene que hacer frente, mostrándose en contra de "la multitud de eventos nocturnos socio-empresariales que prolongan la jornada laboral" y que impiden tener una "vida personal plena": "Hay firmas que valoran más la presencia que la productividad".

Socia del bufete Montero-Aramburu desde hace un año y medio, la penalista Encarnación Molino reconoce la escasa presencia femenina en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional, pero admite que esta situación está cambiando. Un ejemplo es el reciente nombramiento de la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, la primera mujer que ocupa este cargo. "Alguna vez se ha dado la situación en la que hay una magistrada, dos abogadas y una fiscal, y el que está sentado en el banquillo es un hombre", comenta como anécdota.

Molino, que lleva 26 años ejerciendo la abogacía -la mayor parte al frente de un despacho propio junto a su marido Alberto Revuelta-, ha participado en los últimos años, entre otros, en procesos penales tan conocidos como el de corrupción en Camas, en el que fueron juzgados el ex alcalde Agustín Pavón y varios ediles; y macrocausas como el caso Mercasevilla, la Fundación DeSevilla y los ERE fraudulentos. "He tenido un buen equipo en casa que me ha permitido desarrollar mi profesión. Mi marido ha sido un gran apoyo", indica. "Es muy difícil atender los horarios de un despacho profesional y conciliarlo con la familia".

"Las diferencias entre hombres y mujeres no están superadas, en absoluto. Las políticas nacionales de recortes han aumentado esta diferencia: en unos años hemos perdido muchos de los derechos que habían costado décadas conquistar", manifiesta Remedios Malvárez, autora del documental Silencio, sobre la bailaora La niña de los cupones, Premio de cine Andaluz Asecan 2015 al mejor corto documental, entre otros galardones.

Malvárez, que junto a su pareja, Arturo Andújar, creó hace tres años Producciones Singulares, destaca la "escasa visibilización" de los trabajos audiovisuales dirigidos por mujeres: "Existen trabas difícil de superar y que requieren el apoyo de las instituciones". Una carrera de obstáculo con lastre.

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