Prado de San Sebastian, vergüenza urbana
Sevilla ayer y hoy
PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 30 de septiembre.Durante más de tres cuartos de siglo, ningún Gobierno municipal fue capaz de urbanizar y darle uso al mejor solar de la ciudad, utilizado para Feria de Abril y luego abandonado como un estercolero
DURANTE casi todo el siglo XX, el Prado de San Sebastián no tuvo más utilización pública que la de recinto ferial en abril y poco más muy excepcionalmente, en verano. El resto del año, el Prado de San Sebastián, el mejor solar de la ciudad, quedaba convertido en vertedero público.
Desde 1973, cuando el recinto ferial se trasladó a Los Remedios, no sin fuertes resistencias sociales fundamentadas en la segura pérdida del tipismo de la Feria de Abril, hasta mediado los años noventa del pasado siglo, el Prado de San Sebastián fue motivo de numerosos estudios, sobre todo en los setenta del pasado siglo por iniciativa del Colegio de Arquitectos de Sevilla. La reforma urbana del Prado fue una de las grandes obras promovidas y realizadas como anexos de la Exposición Universal de 1992, por los primeros Ayuntamientos democráticos.
Las imágenes que reproducimos, casi todas de Juan José Serrano Pérez (Fototeca Municipal), reflejan mejor que mil palabras el estado de total abandono del solar, donde los pozos negros al descubierto eran seguros riesgos para las personas, sobre todo durante la noche, además de focos infecciosos. Charcos, arboledas abandonadas, restos de casetas, escombreras y vertederos, sin alumbrado público, todo durante años, ante la pasividad de los numerosos Gobiernos municipales de casi todo el siglo XX.
Hay que subrayar que el caso lamentable del Prado de San Sebastián no fue el único durante tanto tiempo. Junto al Prado, los escándalos de la Alameda de Hércules, abandonada desde la desaparición de los kioscos en los primeros años cincuenta del pasado siglo, y de la plaza de la Encarnación, desde 1973. Lo mismo podemos de decir de la Torre de Los Remedios, abandonada desde 1954 hasta 1974.
La etapa llamada del "tardo franquismo", desde finales de los años cincuenta hasta 1975, fue nefasta para la ciudad. Fueron los tiempos de la "edad de oro" de la piqueta, que se llevaron por delante más de quinientos edificios procedentes de las Arquitecturas de Modernismo, el Regionalismo y el Racionalismo, y de siglos anteriores. Bastaría recordar los derribos de las plazas del Duque y de la Magdalena para simbolizar un tiempo nefasto donde la especulación sin trabas arruinó el patrimonio arquitectónico histórico sevillano.
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