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Perfil

¿Quién fue Queipo de Llano?

  • La figura del militar golpista se debate entre la heroicidad que le atribuyen unos y los crímenes de guerra que pesan en su trayectoria

  • El "dale café, mucho café" con que ordenó fusilar a Lorca, la nota más controvertida y conocida de su biografía

Imagen de Queipo de Llano y de la lápida de su tumba en la Basílica de La Macarena. Imagen de Queipo de Llano y de la lápida de su tumba en la Basílica de La Macarena.

Imagen de Queipo de Llano y de la lápida de su tumba en la Basílica de La Macarena. / D.S.

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"Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, marqués de Queipo de Llano (Tordesillas, 5 de febrero de 1875 – Sevilla, 9 de marzo de 1951) fue un militar español, teniente general del arma de Caballería, conocido por su participación en la Guerra Civil (…) Con un número reducido de hombres, dirigió el golpe militar en Sevilla, uno de los baluartes frentepopulistas, e inició una fuerte represión que ocasionó solamente en Sevilla en el periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936 y enero de 1937 la muerte de 3.028 personas".

La entrada en la Wikipedia sobre el general franquista Queipo de Llano se ha convertido en trending topic. Hay una doble razón: el anuncio del Gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos -con su correspondiente revuelo mediático- y la reactivación de la polémica que desde hace años envuelve la figura del militar que permanece enterrado en la Basílica de la Macarenade la capital hispalense y que llegó a tener eco hasta en The New York Times.

El trasfondo es el mismo -cumplir con la ley que prohíbe "elementos contrarios" a la memoria democrática en zonas con "proyección pública"- pero las circunstancias son completamente diferentes: Madrid ha comenzado ya la cuenta atrás -sólo falta saber cuándo y dónde- mientras Sevilla está sumida en una compleja indecisión.

La Hermandad de la Macarena no descarta la opción de llevar los restos a un columbario -es un proyecto de la actual corporación pendiente de aprobar y construir- pero rechaza que se vaya a realizar de forma inmediata, al tiempo que aumenta la presión de los colectivos de izquierdas y la propia Junta de Andalucía asegura que vería con buenos ojos el traslado. En paralelo, el hermano mayor ya ha advertido que habría que contar con el consenso por parte de la familia de Queipo de Llano y el visto bueno del Arzobispado.

Juan Ortiz Villalba, autor del libro Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, es uno de los expertos que más han analizado este periodo histórico y que han contribuido, además, a desmontar algunos de los mitos y leyendas que perviven sobre el general. Especialmente, que el general y sus correligionarios tomaron Sevilla con toda facilidad, haciendo circular camiones cargados de moros por los diferentes barrios la ciudad. En varias entrevistas recientes, el catedrático asegura que su perfil de "republicano redomado fue muy útil para los golpistas".

"De hecho", explicó en declaraciones a la Cadena Ser, "cuando a las 15:00 horas de aquel 18 de julio, Queipo de Llano y su tropa avanzaron por la Campana hasta la Plaza Nueva, hasta los oficiales republicanos creyeron que eran fieles al Gobierno y estaban, a las órdenes de Madrid, declarando el estado de guerra (…) El gobernador civil tuvo que intervenir para convencer a las tropas de asalto de las verdaderas intenciones de Queipo y los demás militares, que tras una enfurecida batalla en Plaza Nueva, empezaron a darle la vuelta a la batalla a favor de los sublevados".

"Dale café, mucho café"

En Andalucía, la historia de Queipo de Llano está ligada a la de Federico García Lorca. Cuando en los años 70 publicó su libro sobre el asesinato del poeta granadino, el historiador Ian Gibson ya lo situó como la "máxima autoridad" implicada en el fusilamiento en el verano de 1936 y, justo este año, con motivo de la reedición y actualización de la obra insiste en la implicación directa de Queipo de Llano con un relato que se mantiene intacto: el autor de Poeta en Nueva York fue detenido en la casa de su amigo falangista Luis Rosales un 16 de agosto y fue trasladado a la sede del Gobierno Civil con acusaciones de ser un espía al servicio de Moscú -"por rojo y por masón" como sostiene Molina Fajardoen su libro sobre los últimos días de Federico-.

Las sombras comienzan aquí: sigue sin poder confirmarse si el asesinato se produjo en la madrugada del 18 de agosto o del 19 y su paradero sigue siendo una de las grandes incógnitas a la que siguen enfrentándose los historiadores. Ya se han acometido dos proyectos de búsqueda de sus restos en las zonas de Víznar y Alfacar donde se sitúan las principales hipótesis de enterramiento -junto al maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros de la CNT Francisco Galadí y Joaquín Arcollas- y hace sólo unos días que la Junta de Andalucía ha dado luz verde para iniciar una nueva exploración en base a nuevos testimonios que vendrían a validar las primeras tesis de Gibson.En el misterio de las oscuras horas que pasó en el Gobierno Civil, la figura de Queipo de Llano se mantiene como la desencadenante del fusilamiento: en una conversación telefónica entre el gobernador civil de Granada, José Valdés, y el general en Sevilla se decidiría su trágico destino: "Dale café, mucho café".

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