Sangre flamenca en venas griegas
Profesora de baile y bailaora profesionalCon el grupo de baile Danza para Vivir, del que Agapi forma parte, actúa en espectáculos de danza del vientre, flamenco y tango argentino
"El baile primero es mi profesión, pero una profesión que me encanta. Cuando estoy en la clase o cuando bailo, me lleno tanto y me lo paso tan bien que nunca siento que estoy trabajando". Agapi Apostolopulu llegó hace cinco años a Sevilla para profundizar en un baile que le apasionaba: el flamenco. Y tanto le gustó la ciudad que decidió quedarse aquí. Desde entonces, imparte clases de tango argentino, flamenco y danza del vientre, que domina desde que era pequeña, ya que en su Grecia natal, la chifteteli, como es conocido allí este baile, es tan común como las sevillanas en la capital andaluza. Además, forma parte del cuerpo de baile del grupo Danza para Vivir. Agapi afirma que "en cada coreografía que enseño intento que mis alumnas no pasen ni un minuto sin bailar, enseñando los ejercicios de técnica, que a veces resultan difíciles y monótonos, de forma que se conviertan en movimiento". Amante de la cocina y de los buenos platos, también practica yoga y meditación cuando necesita relajarse. Pero, sin duda, la danza es lo que más llena su vida. Y anima a que todo el mundo se lance a practicarla, pues "la mayoría de la gente necesita salir del agobio y del estrés del día a día. Necesita bailar, para vivir de una manera sana, simple y con menos problemas y preocupaciones". Y de qué manera mejor que marcándose unos cuantos pasos.
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