La Santa Caridad recibe en donación la mitad de la finca de Los Monos

La corporación negocia con los demás propietarios la búsqueda de un arrendatario

Fachada del antiguo restaurante Los Monos.
Fachada del antiguo restaurante Los Monos.
Carlos Navarro Antolín

21 de mayo 2017 - 02:35

La Hermandad de la Santa Caridad, una de las instituciones de mayor prestigio de la ciudad, ha recibido en donación el 50% de la finca en la que durante 53 años funcionó el conocido restaurante Los Monos. La corporación espera ahora un acuerdo con las familias que mantienen el otro 50% de la titularidad para lograr un arrendatario que explote el negocio, de tal manera que se obtengan rentas que contribuyan al cumplimiento de los fines caritativos y solidarios de la hermandad. La Santa Caridad es pobre por naturaleza, todos sus recursos los emplea en la atención a sus acogidos en la histórica sede de la calle Temprado, con capacidad para 82 personas. Su carácter de entidad religiosa privada (no como las cofradías, que son asociaciones públicas de la Iglesia según la normativa diocesana vigente) le ha permitido no tener que pagar impuestos por la donación recibida en vida de los hermanos Pedro y Patrocinio Torres Calvi. Los Monos dejó de funcionar en 2015. Las instalaciones están sumidas en el abandono. La hermandad confía en que en algún momento haya un acuerdo con los otros propietarios para que la finca tenga actividad y genere rentas.

En el Registro de la Propiedad, curiosamente, no aparecen las últimas transmisiones ni está actualizada la información de la finca. De hecho, el último dato es de junio de 1939, cuando se informa de que el 100% del pleno dominio es de Juan Bautista Calvi Pruna, antepasado de los donantes del 50% de la finca y de los actuales propietarios del otro 50%. A partir de entonces nadie se ha preocupado de efectuar las transmisiones producidas a los efectos de obtener los beneficios de seguridad jurídica que otorgan las inscripciones registrales. La única descripción que existe hasta ahora de la finca en el Registro de la Propiedad guarda muy poca relación con el estado que ha presentado durante las últimas cinco décadas. Los Monos era una finca de recreo, según la nota registral, conocida como la Alquería de Eritaña. En la descripción se alude incluso a las cancelas y verjas que la protegían, a su acceso por la glorieta de las Delicias y a una huerta de naranjos. La finca lindaba al sur con el arroyo del Tamarguillo y al norte con el Paseo de las Delicias.

La Santa Caridad está especialmente agradecida a los hermanos Torres Calvi por la donación, como a muchos sevillanos que ceden bienes en vida o en sus testamentos para una hermandad de la que se tiene conocimiento desde el año 1546. La hermandad en sus inicios tenía la finalidad de acompañar al patíbulo a los condenados a muerte para darles el consuelo de la fe y hacerse cargo de sus cuerpos, así como recuperar los cadáveres de los ahogados en el río o fallecidos en las frecuentes epidemias de la época para darles una "digna y cristiana sepultura". El 10 de diciembre de 1662, Miguel Mañara ingresó como hermano en la Caridad, un hecho que supuso un hito en la historia de la corporación, a la que transformó y dio un impulso que sigue siendo fundamental en la actualidad. Hoy no se concibe la hermandad de la Santa Caridad sin la figura del venerable Mañara, quien consagró a la entidad al ejercicio de la caridad para los vivos, en favor siempre de los más necesitados e indigentes y no sólo encaminada a honrar a los difuntos.

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