Santiago del Campo en San Pablo
El arquitecto Barrionuevo dedica un libro a sus obras menos conocidas
El arquitecto Antonio Barrionuevo presentó esta semana en la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría su libro sobre Santiago del Campo como escenógrafo de las iglesias del Polígono San Pablo de Sevilla, a quien conoció preguntándose quién estaba detrás de la obra artística de las iglesias de este barrio. Barrionuevo explica que "en el curso 2012/2013 proyectaba con estudiantes de la Escuela de Arquitectura cómo intervenir en esa cualificada área de Sevilla, entre otras cuestiones recuperando el espíritu original de sus iglesias y centros parroquiales. Sabía quiénes eran los arquitectos que edificaron estos bellos templos de geometrías básicas, cuyas formas emanaban de la concepción moderna de la Arquitectura. Pero ¿quién realizó todo el conjunto de la obra artística que pobló estos templos?" Así apareció Santiago del Campo.
En el entorno del eje mayor del barrio se sitúan las cuatro iglesias: en el Barrio E, San Francisco Javier; en el Barrio D, San Ignacio de Loyola; en el Barrio B, Nuestra Señora del Pilar; y en el Barrio A, San Pablo. El libro Santiago del Campo. Escenógrafo de las Iglesias de San Pablo estudia sus obras artísticas para crear las escenografías de los templos. "Santiago del Campo poseía un profundo espíritu investigador para las artes plásticas, un afán extraordinario por conocer y asimilar los movimientos culturales de la pintura, la escultura y el diseño", señala Barrionuevo. Sus obras menos conocidas están en esta publicación. Barrionuevo señala que en sus realizaciones como escenógrafo de las iglesias de San Pablo. "Se encuentra libre, al no tener que responder a los gustos y criterios de clientes privados, y no pierde la ocasión de desarrollar toda su extraordinaria capacidad para el arte contemporáneo, casi de una manera frenética, proyectando y realizando cada uno de los múltiples elementos con raíces conceptuales diferentes dentro de la abstracción: arte concreto, arte geométrico y constructivista, caligrafías inconscientes, geometría inspirada en la naturaleza y todo reunido creando ambientes escenográficos armónicos".
Barrionuevo habló de la placentera amistad que mantuvo con él durante tres años. "Siempre pasaba lo mismo: nosotros terminábamos agotados ante su capacidad de exposición y él seguía tan fresco, contándonos y enseñándonos como el avanzado maestro. Además de lo que aprendí de este sabio hombre bueno, que con su generosa mano nos reveló el trazo luminoso de su intervención artística en la iglesia de San Pablo, lo más importante fue oírle decir que este renovado interés de un grupo de jóvenes estudiantes de Arquitectura por su obra y personalidad, le dio gran satisfacción y contribuyó a seguir manteniendo su vitalidad en el periodo final de su vida".
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