Calle Rioja

Sevilla se convierte en torre de Babel

  • Intercambio. Desde el jueves acoge un encuentro de escuelas, agencias y empresas relacionadas con el aprendizaje de idiomas, con presencia de 350 personas de 35 países

Bernard Rotgers, fundador y director del Clic, en la sede de la calle Albareda. Bernard Rotgers, fundador y director del Clic, en la sede de la calle Albareda.

Bernard Rotgers, fundador y director del Clic, en la sede de la calle Albareda. / Belén Vargas

BERNARD Rotgers (Metelen, Alemania, 1954) asistió a los congresos que la IALC (siglas en inglés de la Asociación de Escuelas de Idiomas) celebró en Brisbane (Australia), Rouen, Leeds, Boston y Bolonia. En 1983 fundó el Clic (Centro de Lenguas e Intercambios Culturales) en Sevilla y lleva tres años preparando el congreso que el próximo jueves la IALC se inicia en Sevilla. 350 personas de 35 países llenarán por completo el hotel Barceló.

De Adelaida a San Petersburgo, de Edimburgo a Ciudad del Cabo, de Shangai a Sevilla. Enseñantes de los cinco continentes, representantes de nueve de los idiomas más importantes del mundo –chino, inglés, francés, alemán, italiano, japonés, portugués, ruso y español– se darán cita en Sevilla para hablar de las nuevas tecnologías e intercanmbiar métodos de aprendizaje. Una torre de Babel, pero sinel galimatías bíblico. El árabe se ha incorporado por medio de una academia de Jordania a esta Onu de escuelas de idiomas.

En cuatro años, de 2012 a 2016, el porcentaje de los que aprenden un idioma para buscar un empleo bajó del 24 al 16 por ciento, mientras que creció entre los que lo necesitan para sus estudios. Aunque la principal motivación son “motivos personales”. Rotgers desmiente la asociación entre aprendizaje de idiomas e inquietudes juveniles. “Se piensa que la media es entre 17 y 25 años. Cada vez estudia una población de edad más avanzada”.

El idioma es la herramienta más rápida para conocer la cultura de un país. “El 90 por ciento de los alumnos de Clic vienen solos y buscan aprender el idioma y vivir encuentros culturales”. Se darán cita en Sevilla profesores de inglés en países de los cinco continentes. “El segundo idioma más importante es el español. Francés y alemán se disputarían el tercer y cuarto puesto”.

En número de hablantes, el chino y sus variantes encabezaría las estadísticas. Con el hándicap de que “carece de raíces que le unan con otros idiomas, como entre el italiano, español, francés o portugués, lenguas románicas, o entre el inglés y alemán. Es lo que en alemán se llama puente de burro (eselsbrücke)”.

Junto a las escuelas, vendrán representantes de las agencias idiomáticas y empresas del sector, desde proveedores de exámenes o seguros. Todos los centros son escuelas independientes y privadas “con estándares de calidad y garantía”. El idioma, herramienta de amor y de dominio, no es ajeno a cuestiones políticas.

Dice Rotgers que la inestabilidad política que vivió Brasil desvió los viajes idiomáticos que venían a España hacia a Argentina o Chile y que la política de Donald Trump beneficia a Canadá, “que vive su momento de gloria”.

Vietnam es un país con futuro en este terreno. La crisis dañó en el exterior “la marca España”, del mismo modo que puede ocurrir con el brexit, la paradoja autárquica del país unido al idioma más universal. “Cuando las políticas son amigables, el país va bien, la gente está contenta, la economía crece, la cultura florece, aumenta la llegada de estudiantes para aprender idiomas”.

Sevilla le parece la ciudad ideal para estudiar idiomas. “En una ciudad muy pequeña te aburres; en una muy grande te pierdes. En la ciudad de tamaño medio el estudiante se siente como uno más, porque el turista lingüístico quiere desaparecer, no quiere ser turista”. Y eso redunda en el aprendizaje. “Si hablas un francés regular y vas por París nadie te contesta; si hablas un español regular en Sevilla la gente te contesta, de explica, te cuenta”.

Canadá o Suiza son países donde conviven varios idiomas oficiales. “En España esa circunstancia debe vivirse como una riqueza. Donde algunos ven una amenaza, yo veo una oportunidad. Es algo parecido a la ecología y el cambio climático. Va a generar nuevas industrias, nuevas profesiones que ni conocemos. Hemos progresado. Antes esas selecciones las hacía la peste”.

Habrá visita nocturna al Alcázar, cóctel en el Casino de la Exposición, fiesta en Clic y muchas sesiones de trabajo. Bernard, sevillano adoptivo, es el anfitrión de la torre de Babel. Domina el alemán, inglés y español, un nivel medio de francés e italiano y no se ha olvidado del plattdeutsch, el dialecto de su pueblo con la frontera holandesa. Eligió Sevilla en un mapa. “Pasé por Madrid y Mallorca y vine por la publicidad negativa sobre Andalucía que se hacía en el norte”.

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